¿Los grandes encogen?
05/09/2012 -Muchos son los llamados equipos grandes pero sólo algunos perduran como grandiosos
Ya sea por su tradición, arraigo en el público, espectacularidad o muchas otras cosas, el futbol ha dejado grabados nombres de equipos que no se borrarán nunca, escuadras de la talla del Santos de Brasil, Boca Juniors, River Plate, Barcelona, Real Madrid, Manchester, Chelsea, Chivas y por su puesto América, entre muchos otros.
Lo curioso del caso es que a muchos de los llamados “Grandes del futbol” debe dárseles ese título escrito entre comillas pues su gloria ha venido a menos e incluso ha dejado de resplandecer su brillo, el caso del River Plate de Argentina o el Deportivo la Coruña de España que después de haber gozado las mieles de la nobleza probaron el infierno del descenso.
En México la rivalidad América - Chivas a consagrado a estas dos escuadras en la elite del balompié azteca, sin embargo, aunque no han sufrido derrotas que los desciendan de categoría, su mística en el campo se ha ido desgastando. Estadios vacios y empates que saben a gloria son apenas algunas de las migajas de ambrosía con las que hoy se llenan los grandes.
Los fieles a las Águilas han dejado de abarrotar el Azteca, enfermos con la nostalgia de recordar aquel grandioso equipo de “las abejas africanas”, han optado por alentar a su equipo añorando que vuelva la magia al campo, pero otros los que no lo llevan en el corazón, dirían los aficionados, mejor se alejan de los estadios ya que en México puede haber equipos de medias tintas que gustan y emocionan por momentos, pero en estas canchas al América se le ama o se le odia.
La directiva de Coapa ha querido hacer miles de promocionales y campañas de publicidad para ganar la atención del público, como la del año pasado donde se veía un equipo inflado bajo el lema de “América eres grande, muy grande” que no demostró con hechos las palabras. Olvidaron que es con juego y no con comerciales como se llena a la gente.

Esta temporada el Coloso de Santa Úrsula no rebosa de gritos y aplausos como lo hacia en antaño y como aun lo llegó a ver el gran Cuauhtémoc Blanco, ya que si bien el equipo muestra una verticalidad y por momentos entrega bestial, la definición en las puertas del gol no ha sido trascendente en los artilleros cremas, a tal grado que incluso su mayor goleador entró en polémica por fallar una pena máxima; bueno, pero no hay que sentenciarlo del todo, hay que recordar el caso de Martin Palermo.
Alguien dijo alguna vez que el futbol te da revanchas y sobre la cancha no se sabe que pasa hasta que se pite el final, al América la grandeza no se le irá mientras en los estadios de México las personas abarroten taquillas para disfrutar cuando su equipo favorito batalle con los azulcremas o para gozar gritando el gol de un americanista que empuje el balón hasta el fondo de las piolas.
Hay quien afirma que la magia del futbol ya no reside en el centro del país si no en el norte de este, también habrá quien diga que el América puede llenar todos los estadios donde se para pero mientras no llene el Azteca no sirve de nada.
Quizá todas estas personas tengan razón, pero mientras tanto, uno de los equipos más grandes del país, que se encuentra también entre los colosos mundiales, tiene a sus espaldas una gran cantidad de gente que grita, sueña y anhela la consagración de su escuadra, una afición que declara como ellos dicen “su amor suicida” por la camisa azul y amarilla, que se desespera y grita, que se ve impotente porque su equipo no levanta, si eso no es ser grande pregunto yo ¿qué lo es?, pero si acaso es eso ser grande ¿qué equipo no lo es?
O las amas o las odias, con las Águilas no hay medias tintas, ¿será aquí donde descansa la magnitud del Coapa o será en los muros del Azteca que aun guardan los gritos de Zamorano, Blanco, Zague, Reynoso y muchos más? Por ahora esta respuesta recaerá en las manos de cada uno de los aficionados que portan la playera como adherida a la piel, pero solo se puede consagrar cuando el cuadro azulcrema encuentre la fórmula exacta para hacer rebosar de alegría y felicidad al Coloso de Santa Úrsula.

