La Copa de los modestos
Bolivia y Venezuela arrancaron sendos empates ante las favoritas, Argentina y Brasil. La igualdad en la Copa América se acrecienta edición tras edición.
Pocos goles, poco juego, conservadurismo... han sido las señas de identidad en estos primeros compases de la Copa América. Las grandes potencias, Argentina y Brasil, jugaron extramotivadas, lo que se transformó con el paso de los minutos y la falta de goles en precipitación, agresividad y, finalmente, impotencia.
Las estrellas, aunque con pinceladas de su indudable calidad, no estuvieron a la altura. Batista retrasó demasiado a Messi en la segunda mitad ante Bolivia, lo que mermó sus opciones de hacer daño a la defensa rival, algo que sí logró hacer en el primer período. Banega, demasiado retrasado e impreciso, no recordó al 'jefe' del Valencia la temporada pasada. Tévez, vertical pero algo acelerado, tampoco estuvo a su nivel. Aunque el mayor fiasco lo protagonizó Lavezzi, que no parecía el jugador que lleva maravillando varias temporadas en el Nápoles. Rapidísimo, no culminó con acierto ninguna de sus acciones, y la salida del Kun Agüero en la segunda mitad evidenció quién debe ser titular.
En Brasil los grandes nombres tampoco aparecieron. Dani Alves realizó uno de sus peores partidos de los últimos años, Neymar, casi de interior, no protagonizó casi ninguna jugada de ataque en todo el encuentro. Robinho individualista y Pato, que dio un recital de controles, no acertó de cara a gol.
En definitiva, estas primeras jornadas de la Copa América 2011 han evidenciado la gran igualdad que existe en el fútbol actual, sobre todo en el ámbito de las selecciones nacionales. Que selecciones como Bolivia y Venezuela logren empatar ante las dos grandes es un síntoma claro de su crecimiento futbolístico. Al contrario de lo que ocurre en la Liga española, donde los modestos se amedrentan ante los poderosos, en esta competición estamos comprobando que la agresividad, la fuerza y la determinación con la que se emplean estos equipos menos mediáticos puede igualar a la calidad que atesoran los Argentina, Brasil o Paraguay. Todo es cuestión de fe.
Faltan por saltar al ruedo las otras dos favoritas: Uruguay y Chile. Veremos si la presión también les pesa o demuestran que son dos candidatas al título.



