La despedida de un grande
Foto: ESPN

Pasó ya casi una década del último título de la NBA conseguido por los Boston Celtics. Allá por 2008, ante Los Ángeles Lakers, el superclásico de la mejor liga del mundo, fue cuando Paul Pierce, durante el quinto partido, comenzó a ser venerado por los hinchas de Boston.

Con 15 puntos venía liderando a los suyos. Sin embargo, una caída sobre la pierna de un rival hizo que se lesionara la rodilla, viéndose obligado a salir del campo y regresar unos minutos más tarde…en una silla de ruedas. Ante toda la adversidad, Pierce se puso de pie y, para el deleite de todos los presentes, ya estaba en cancha una vez más. Y no solo eso: convirtió dos triples para cerrar una importante victoria ante los Lakers en el camino a la obtención del 17mo anillo para los Celtics.

Volviendo al presente, Paul fue recibido por una lluvia de aplausos y gritos por parte de todo el TD Garden. Previo al inicio del encuentro, fue homenajeado con un emotivo vídeo de sus años en Boston. Quebrado en llanto, le dio un último beso al logo estampado en el suelo del parqué y con ello se inició el partido.

Isaiah Thomas nuevamente fue el máximo goleador de la noche. El chiquitín concretó 28 puntos y ocho asistencias. Además, otros seis jugadores superaron los 10 puntos cada uno.
En los Clippers, Blake Griffin y Jamal Crawford culminaron con 23 unidades cada uno.

Del encuentro poco hay para hablar. Celtics fue superior durante los tres primeros cuartos. Dominando en el juego y el resultado, los 12 finales mostraron a un Clippers muy efectivo a la hora de atacar. Ya en el cierre, Paul Pierce se dio el lujo de convertir un triple y, a pesar de estar vistiendo otra camiseta, todo hincha presente lo festejó.

Finalmente, Boston se quedó con el triunfo 107-102 y se mantienen segundos en el 33 ganados y 18 perdidos. En Los Ángeles, descendieron al quinto lugar del Oeste (31-20).

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