Con permiso, quiero ver una función más de Manu
"Manu" Ginóbili, el mago del baloncesto mundial. Foto:

Con permiso, quiero ver una función más de Manu

La decisión de Ginóbili mantiene en vilo a todo el espectro basquetbolístico. La fanaticada estadounidense augura que el prócer bahiense siga desplegando su magia en el AT&T Center.

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Ramiro Garaffa

Allí estabas en el Mundial de Indianápolis 2002 tragando bronca, destruido y cansado pero con la frente en alto por haber ubicado en lo más alto a la Selección Argentina en el cuadro mundial basquetbolístico. Sabías que la consagración de Yugoslavia tenía un dejo de injusticia y a pesar de todo, el destino te tenía preparado un nuevo lugar, un nuevo "mundo" donde pretenden llegar todos aquellos talentosos de la caprichosa.

¡Si! la NBA estaba a la vuelta de la esquina, quizás sonrojada, expectante y al mismo tiempo entusiasmada por haber encontrado un compañero de vida en el camino. El balón intuía que no eras un pretendiente más en su vida, sino un partenaire de lujo capaz de enamorar, desenamorar, conquistar y reconquistar a esta caprichosa que quería ver a Manu en el póster central de la NBA junto con potencias eximias de este deporte como Kobe Bryant, Shaquille O´Neal, Allen Iverson, Michael Jordan y la gama de estrellas continúa.

No por nada, quedarás en la historia como uno de los ideólogos del Big Three junto a Tim Duncan y Tony Parker. Los años pasan, las sensaciones se mantienen como los recuerdos imborrables de una persona que ha dado todo en el deporte. El bahiense fue el mejor doctor y arquitecto de su destino ya que utilizó la pasión como remedio rejuvenecedor de ese ejército de épocas que se especializa en erosionar las ilusiones, pulverizar los momentos de gracia y privatizar el rendimiento.

El eurostep, las penetraciones viboreantes tal como lo definió su ex compañero Steve Kerr, el liderazgo fuera y dentro de la cancha, la rebeldía y su rol de sexto hombre fueron las características más distintivas del bahiense en su paso por la NBA. Para los especialistas e hinchas, Manu es una super estrella porque no por nada James Harden, en una entrevista, aseguró que para forjar estilo de juego, vio muchos juegos suyos. Charles Barkley se suma a ese lote de "fanáticos" y ni hablar de Magic Johnson quien, en algún momento, comparó a M20 con Drazen Petrovic, aquella gloria yugoslava que jugó en Portland Trail Blazers, New Jersey Nets (Actual Brooklyn).

Uno de los emblemas de Golden State Warriors, Klay Thompson, no tuvo pelos en la lengua para decir que Manu hizo algo grande en el básquet: la valoración del sexto hombre. En sus declaraciones, Thompson expresó que el argentino cambió la mirada que tenían los jugadores norteamericanos con respecto al banco de suplentes y, a partir de ahí, los relevos dejaron de ser "mediocres" para ubicarse en un lugar importante junto con los actores principales del juego.

El verdadero argumento que explica, en cuerpo entero, el fenómeno Manu es su trascendencia. Mientras muchos se quedan con las habilidades del juego, el alero fue más allá de eso y se instaló como un lider incuestionable en el imaginario deportivo argentino. Fangio, Vilas, Maradona y Ginóbili son los forjadores del espíritu deportivo argento que tuvieron y tienen lucidez, pensamiento crítico, convencen y manejan una capacidad de persuasión increíble en el mundo deportivo.

La mesa está servida y el público espera que el mago bahiense brinde una función más en el concierto basquetbolístico de la NBA. La decisión desvela a más de uno, pero sabemos que M20 puede dar un poco más tal como apareció en la publicidad de un conocido refresco deportivo.

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