2005-2010: consecuencias de la Generación Dorada

Tras haberse consagrado en Atenas 2004, la Selección Argentina de Basquetbol paso a ser uno de los equipos temidos en los torneos internacionales y a ocupar los puestos privilegiados en los futuros campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos.

2005-2010: consecuencias de la Generación Dorada
Foto: Los Andes

Sin lugar a dudas, la medalla de oro obtenida en los Juegos Olímpicos de 2004 no solo ocasionó la creación la Generación Dorada, sino que también posibilitó a que la Argentina se conformara como un equipo sólido y que tuviera grandes actuaciones en los Juegos de Beijing 2008 y los Mundiales de Japón 2006 y Turquía 2010.

Con un plantel similar a Atenas, y bajo la nueva conducción de Sergio Hernández, la Selección Nacional comenzaba una nueva etapa de logros internacionales y cierto privilegio a nivel mundial.
Ya como campeones olímpicos, El Alma tuvo su primer gran desafió dos años más tarde durante el Mundial de Japón 2006. Integró el Grupo A junto a Nigeria, Líbano, Francia, Venezuela y Serbia y Montenegro.

Para poner a prueba a este conjunto, la primera parada fue la más difícil. El elenco francés era el equipo a enfrentar en el debut, y la Argentina no defraudó. Victoria por 80-70 con 25 puntos de Emanuel Ginóbili y 18 de Andrés Nocioni. Ante Venezuela, el nuevo triunfo fue más abultado: 96-54 con una gigantesca actuación de Walter Herrmann con 25 unidades.

El encuentro con los nigerianos también sugirió una cómoda victoria. 98-64 con 23 del Chapu y 20 de Manu. Para cerrar la fase de grupos, Argentina debió verse las caras con Serbia y Montenegro, un rival mucho más contundente que los tres anteriores. Finalmente se cosechó una nueva alegría por 83-79 con la buena performance de Luis Scola con 20 tantos.

Luego de haber clasificados como primeros e invictos del grupo, el rival a enfrentar en los octavos de final era Nueva Zelanda. Gracias a la abrumadora actuación de Ginóbili con 28 puntos y los 23 de Fabricio Oberto, fue triunfo por 79-62.

Ante Turquía, el trámite fue muy sencillo y los argentinos se impusieron con un cómodo  83-58.

El sueño de llegar a la final se desvaneció en el encuentro frente a España. Parejos hasta el final, el elenco europeo se llevó el partido por la mínima (75-74) y relegó a la Argentina a jugar por el tercer puesto. Allí, el panorama era aún más desalentador: Grecia había venció a los Estados Unidos y estos buscarían la revancha ante el Alma. La hazaña de Atenas no pudo repetirse y el Dream Team gano por 96-81.

A pesar de haberse quedado con el cuarto puesto, la Selección había tenido un enorme mundial, venciendo a rivales de talla mundial y perdiendo ante uno de ellos por solo un punto. El resultado de esa actuación se vería reflejado dos años más tarde, en los Juegos de Beijing 2008.

En China, Argentina se presentaba como la defensora del oro olímpico. Paso como segunda del Grupo A con cuatro victorias frente a Australia (85-68), a Croacia (77-53), a Irán (97-82) y a Rusia (91-79) y una sola caída ante Lituania  (75-79).

En la siguiente instancia, el rival sería una ya conocido: Grecia. Un triunfo no apto para cardíacos por 80-78 metió a los de La Oveja nuevamente en semifinales, y ante otro monstruo del básquet.

Los estadounidenses tuvieron una actuación brillante y ganaron por una brutal diferencia de 20 puntos (101-80), dejando nuevamente al Alma relegada al tercer lugar.

En el encuentro cumbre, tenía que volver a verse las caras con Lituania, único equipo con el que había perdido en la fase de grupos. Sin embargo, Con 20 de Carlos Delfino, 16 de Luifa y 14 de Nocioni, se obtuvo la victoria por 87-75 y, por consiguiente, la medalla de bronce.

Segunda medalla olímpica consecutiva, hecho que agrando más la mítica leyenda de la Generación Dorada.

Ya en 2010, se llevó a cabo el Mundial de Turquía, donde los de Hernández, que ese año dejaría la dirección técnica, tuvieron una actuación un poco menor que en Japón y finalizaron en el quinto puesto.

Segunda en el Grupo A, los octavos de final tuvieron como consecuencia el enfrentamiento con Brasil, el clásico sudamericano. Por un infartante 93-89, el Alma superó a los dirigidos por Rubén Magnano (entrenador argentino en Atenas 2004) y obtuvieron su clasificación a los cuartos de final. Sin embargo, en dicha instancia, el elenco lituano no tuvo piedad y venció a la Selección por 104-85, terminando con el sueño mundialista. Finalmente, en el partido por el quinto puesto, fue triunfo por 86-81 ante la poderosa España.