41 años de la última pelea de Carlos Monzón

Se cumplen 41 años de la última vez que Carlos Monzón subió a un ring. Fue para la revancha ante Rodrigo Valdes. Monzón venció por puntos en decisión unánime. Anunció su retiro un mes después.

41 años de la última pelea de Carlos Monzón
"Escopeta" listo para descargar su derechazo. Foto: Getty.

En el día de hoy, 30 de julio, pero de 1977, Carlos Monzón (87-3-9, 59 KO)  se subió a un ring por última vez en su carrera. Fue en el Stade Luis II, en el distrito de Fontevieille, Mónaco. El rival fue, otra vez, el colombiano Rodrigo “Rocky” Valdés (63-8-2, 43 KO). Monzón ya lo había vencido en el mismo lugar el 26 de junio de 1976 por decisión unánime. Aquella noche, poco más de un año después, “Escopeta” repitió el resultado, y defendió por última vez los títulos mundiales medianos AMB y CMB.

La pelea tuvo los mismos tintes que la del año anterior. Monzón apegándose a su metódico guión, del que no se apartó casi nunca a lo largo de toda su carrera: certeros pasos atrás en tiempo justo, el jab siempre marcando la distancia, y el recto derecho para dañar a su adversario. Valdés, por su lado, se valía de un estilo absolutamente distinto. Era un boxeador mucho más ofensivo. El ímpetu dominaba sus movimientos, con los que siempre intentaba desbordar a sus oponentes.

Pero también hubo diferencias con la primera edición de Monzón - Valdés. Por lo menos en los primeros asaltos. El derechazo en cross era el golpe más peligroso de “Rocky”, y ciertamente le trajo serios problemas al campeón. En el primer combate, uno de esos cross dejó sentido por un instante al argentino. Pero cuando intentó liquidar a Monzón, atacándolo con guardia abierta, el argentino le propinó un potente recto derecho, con el que envió a Valdés a la lona. Fue en el anteúltimo round, en tiempos en que las peleas todavía se pactaban a 15 vueltas.

En la segunda edición del combate, el mismo golpe marcó otro momento de quiebre en el choque entre el colombiano y el argentino. Solo que esta vez, ocurrió mucho más temprano. Nada más que el segundo asalto corría, cuando nuevamente el punzante cross derecho de “Rocky” impactó de lleno en el mentón de “Escopeta”, y lo envió de rodillas a la lona, por primera y única vez en su carrera profesional.

Todo parecía encaminarse para el colombiano. No obstante, ocurrió todo lo contrario. Nuevamente, Monzón fue inclinando la balanza a su favor gracias a contragolpes de precisión quirúrgica. Cada vez que Valdés avanzaba o lograba achicar distancias, lo esperaba la impiadosa derecha del campeón.

Esto fue mermando lentamente el resto físico del retador, lo que seguía el derrotero de todas las peleas de Monzón. No era un noqueador nato o, como le dicen en Estados Unidos, un “artista del knock out”. Monzón desgastaba a sus rivales lentamente. Sin desperdiciar golpes, hacía que cada uno contara, siempre dañando a su rival. Hasta que finalmente, caían agotados, superados por el dolor.

Con el pasar de los minutos y los rounds, se fueron inflamando las mismas zonas de la cara de Valdés que en la pelea anterior: el pómulo izquierdo, con el ojo del mismo lado casi cerrado en su totalidad. Después, cuando corría ya la décima vuelta de la pelea, Monzón, con su clásica derecha recta como estocada, abrió un corte en la ceja derecha del colombiano. El campeón continuó castigando esa zona, y la sangre nunca dejó de brotar.

Sonó por fin la última campana, y ambos levantaron los brazos. Uno, tristemente resignado. El otro, sabiéndose ganador. En las tarjetas, Monzón fue vencedor de la siguiente manera: Roland Dakin, 144-141; Mario Poletti, 145-143; Kurt Halbach 147-144.

Apenas anunciado el resultado, Monzón apenas atinó a llamar a través de señas con los guantes todavía puestos a su ya ex representante pero aún gran amigo, Juan Carlos “Tito” Lectoure. Se acercó a él mientras terminaba de subir al ring y, mientras lo abrazaba, le dijo al oído: “Ahora sí, Tito. Ahora sí. No peleo nunca más”. Después, en el vestuario, le dijo a Ricardo Porta: “Es la primera vez que me cortaron, la primera que me derribaron y la primera que me castigaron: ¡no peleo más!”. Y, realmente, no peleó nunca más. Carlos Monzón anunció su retiro oficial el 29 de agosto de 1977, cuando decretó formalmente su renuncia a sus títulos mundiales de la Asociación y el Consejo Mundial.

Carlos fue, y es hasta el día de hoy, considerado el mejor boxeador de la historia argentina, y uno de los mejores pesos medianos de la historia del boxeo. Nació en el barrio La Flecha de San Javier, provincia de Santa Fe, el 7 de agosto de 1942. Como aficionado tuvo un pasar breve -2 de octubre de 1959 al 12 de diciembre de 1962- pero muy fructífero, donde disputó 87 peleas; ganó 73, empató 6 y fue derrotado 8 veces.

En el terreno profesional subió 100 veces al ring: ganó 87 (59 por la vía del cloroformo), perdió sólo 3, empató 9, y una quedó sin decisión. Debutó en el campo rentado el 6 de febrero de 1963 en el Club Sportivo Ben Hur, Rafaela, Provincia de Santa Fe. El pequeño recinto en el que tuvo lugar el combate aún sigue en pie. Aquella jornada derrotó por knock out a Ramón Montenegro en el segundo asalto, en combate pactado a 6 rounds.

Ganó su primer título en 1966. El 3 de septiembre de aquel año, derrotó por puntos en decisión unánime a Jorge Fernández, y se adueñó del título argentino mediano FAB. Casi un año después, el 10 de junio de 1967, ante el mismo rival y por la misma vía, obtendría el título mediano sudamericano.

Fue campeón mundial por primera vez el 7 de noviembre de 1970, cuando venció por knock out en la duodécima vuelta al italiano Nino Benvenuti. Esa noche se adueñó de los títulos mundiales medianos CMB y AMB. Fue vencedor en 14 defensas que hizo del título mediano AMB entre noviembre de 1970 y julio de 1977. Por el otro lado, defendió exitosamente el título del Consejo 10 veces y lo ganó en dos ocasiones: la primera ante Benvenuti, y la segunda en el primer enfrentamiento con Valdes.