Y un día, volvió a ganar Boca
Boca festeja el gol del Puma. Grito de desahogo (Foto: Olé).

De todos los condimentos que puede tener un partido, el encuentro entre Xeneizes y Pinchas en La Bombonera esta tarde fue el más completo en ese sentido. Todo, pero absolutamente todo, pasaba por esos 90 minutos en el verde césped más reconocido del barrio de La Boca. Y así fue.

El partido comenzó impreciso de los dos lados, con muy pocas intervenciones concretas. Se disputaba más de lo que se jugaba, por así decirlo. Boca empezó a tomar las riendas del partido, imponiendo su ritmo y controlando la pelota por encima de su rival. El empuje que incitó Boca, sin situaciones claras, fue determinante para lo que le siguió al partido. Un córner desde la derecha del que se encargó Gago cayó en el área y el Puma Gigliotti anticipó a todo defensor platense. Cabezazo y a cobrar.

El gol se gritó cómo un campeonato. Boca venía dolido, golpeado, sin reacción. La Bombonera exclamó al unísono al ver que la pelota se metía entre los tres palos defendidos por Rulli. Fue un desahogo más que un festejo.

Ya en el segundo tiempo, Estudiantes trató de recuperar la pelota de la mano de Verón y demás, pero le costó mucho hacerse de esta. La defensa de Boca no dejó ni un minuto en soledad a cualquier jugador que tuviera una camiseta a rayas puesta.

Así aguantó Boca. Y no le quedó otra que aguantar ese tan preciado 1 a 0. Primero entró Rivero para contener, después Perotti para tener la pelota. Y cuando parecía que Estudiantes comenzaba a ser protagonista, Bianchi decidió poner al 10. Se calzó la camiseta, y cuando esperaba por la salida de Gigliotti, ya la repleta Bombonera empezaba a latir. “Riqueeeelme, Riqueeeelme”, se escuchaba desde la tribuna que da a Casa Amarilla, hasta la que da al Riachuelo. El estadio era un grito, un canto. Volvía el señor fútbol.

Ya esos últimos 10 minutos de partido consistían en el Pincha tirando pelotazos al área, que algún defensor de Boca despejaba sin pensarlo. Loustau adicionó 3, después uno más, después otro. Pero ya no importaba. La popular estallaba, los plateístas se rompían la garganta y los alcanzapelotas soñaban con ese pitido final. Y lo cortó. Un grito de desahogo y un puño en alto representó ganar después de tanto tiempo. Bianchi, al final, pudo sonreír.

Así, Boca ganó después de 12 partidos y sumó sus primeros tres puntos en el campeonato. Por el lado de los de Pellegrino, más allá de perder su invicto, seguirán punteros por lo menos hasta mañana, cuando juegue Rosario Central. Pero el titular es otro, y eso está claro.

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