El Rojo y un presente negro

El Estadio Libertadores de América arrancó la noche como una olla a presión. Cualquier error dentro del campo de juego podía desatar la furia en las tribunas, con gente que ya está perdiendo la paciencia. Banderas dadas vuelta y otras en contra de los jugadores (algunas usadas años atrás) daban cuenta de la tensión. Muchos hinchas se acercaron a la cancha a esperar que la levantada del equipo fuera, como en la ronda anterior, frente a Huracán, pero la historia fue otra y elfinal de terror.

En los primeros minutos del partido Independiente se pareció un poco al equipo contacto de fin de año, la vuelta deMarcelo Vidal al mediocampo colaboró con esto. Federico Mancuello volvió a ser de lo más rescatable con sus subidas e intentos por derecha. A los 25 minutos, Cuesta derribó aPenco en el área y Pezzotta pitó penal. Cuando parecía que la cosa se iba encaminando para que el Rojo se vaya con una sonrisa luego de cuatro fechas, Daniel Montenegro ejecutó el tiro con poca fuerza y el arquero Marcos Díaz lo sacó al córner. Desilusión de los locales y bajón anímico.

A partir de ahí, Huracán empezó a emparejar en el juego y hubo muchas impresisiones. Ni los tiros de esquina pudo aprovechar el Diablo y se fue al descanso con un empate con sabor a poco. En la segunda parte, el Globo salió un poco más despierto, aunque el Rojo pudo abrir el marcador a los ocho, con una buena asistencia del Rolfi para Pisano, quien la tiró por arriba. Cuatro minutos más tarde llegaría el baldazo de agua fría para la parcialidad local. Luego de una pelota perdida en mitad de cancha, Caruso se sacó de encima a Tula yZárate para habilitar a Patricio Toranzo por izquierda y que el refuerzo de los Quemeros pusiera el 1-0.

Luego del cachetazo, Independiente no volvió a hacer pie. Algún tímido intento del ingresado Benítez por derecha y las corajeadas de Mancuello (el único que se llevó algún aplauso) por izquierda, aunque sin respuesta de los generadores de juego, ni de los delanteros Penco y Menéndez, quien ingresó por un Montenegro muy silbado a los 25. Tampoco ayudó la entrada de Federico Insúa, quien poco pudo hacer para cambiar la historia. En los últimos minutos el Rojo se animó un poco más, pero los nervios se lo comieron.

Huracán se llevó un triunfo merecido por la reacción en el segundo tiempo y por la labor de su figura, el Pato Toranzo. Sin embargo, no puede regalar puntos si pretende acercarse a los de arriba para pelear hasta el final por un lugar en el ascenso. Por ahora, los jugadores del Globo demostraron bancar a su entrenador, Frank Kudelka, cuya continuidad dependía de este partido.

En Independiente, todo el equipo se despidió entre una silbatina intensa, pero eso no fue todo. Algunos hinchas (no barras) se acercaron al hall que da al vestuario local y a grito pelado pidieron por la renuncia de cantero e insultaron a los jugadores, con algunos cánticos agresivos utilizados por los "hinchas caracterizados" en varias ocasiones. En el medio de la locura, Facundo Parra (no jugó por lesión) salió desencajado a increpar a los hinchas, secundado por Fabián Assmann, y los ánimos se enfurecieron aún más. El delantero tuvo que ser parado por los encargados de seguridad.

Así, en una semana con perros colgados en Villa Domínico, quinchos incendiados en Wilde, carteles en contra de laComisión Directiva en las inmediaciones del estadio y la pelea entre jugadores e hinchas, el Rojo tiene un presente negro. Aún continúa en puestos de ascenso gracias alempate entre Unión y Atlético Tucumán (quedó a una unidad), pero el margen cada vez es menor. Para colmo, la próxima fecha visita al puntero Banfield y necesita sí o sí un triunfo para calmar los ánimos.

El gol del partido

Los insultos luego del partido

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