El exceso de confianza fue un error
Bianchi se lamentó por no haber ganado (Foto: Fotobaires)

Generalmente la confianza en sí mismo motivada por un ambiente positivo hace que los futbolistas se suelten y que las capacidades se potencien. El xeneize sumaba su tercera victoria consecutiva y se prendía en la lucha por el Torneo Final pero, injustamente,Argentinos logró empatar un partido en el que no había hecho nada.

No lo pudo liquidar, sobró el encuentro, se bajó la intensidad, ya estaban pensando enRiver o algunas otras causas pueden ser argumentos factibles para analizar cómo fue que se le escapó al xeneize.

Desde el comienzo, el planteo de ambos conjuntos expresaban sus aspiraciones en base a sus necesidades. En el contexto que se encontraba y en su condición de visitante, los dirigidos por Claudio Borghi no miraban con malos ojos un empate. El xeneize tenía que conseguir los tres puntos para acercarse al pelotón de arriba.

En la línea defensiva se construyó parte de lo que era la posible victoria. En los laterales, tanto Leandro Marín como Nahuel Zárate tuvieron un discreto partido. Participando en ataque y bien parados en el retroceso. Luego Hernán Grana ingresó a causa del desgarro que sufrió Marín y tampoco desentonó. La zaga central realizó un encuentro muy correcto. Juan Forlín tuvo su sobriedad característica y Daniel Díaz mostró mucha seguridad y actitud para cortar ataques rivales.

En la mitad de cancha, Federico Bravo mantuvo el equilibrio perfecto para que el equipo funcione y fue uno de los comandantes de la recuperación. Juan Sánchez Miño y Cristian Erbes aportaron mucho sacrificio y marca. Siempre se mostraron como salida y fueron alternativa en ataque. En el segundo tiempo, el ingresó de Diego Riverocontribuyó a la marca ya que se ubicó como doble cinco junto a Bravo.

Aunque la presión fue buena durante todo el desarrollo, en los últimos minutos cesó y fue una de las causas del empate de los de La Paternal. No presionaron desde el comienzo de la jugada y tampoco hubo un buen retroceso ya que la línea defensiva se encontró en inferioridad numérica por ausencia de volantes.

En la creación y en la concreción, Boca parece haber encontrado un dúo que promete.Juan Román Riquelme es el guía perfecto para el joven Luciano Acosta. El diez xeneize le quitó responsabilidad al juvenil y lo liberó para poder encarar en los metros finales. Acosta, una vez más, fue uno de los puntos más altos en el equipo de Bianchi. Hábil, lleno de confianza y con mucha velocidad complicó siempre que pudo a la defensa de Argentinos.

Riquelme jugó hasta donde pudo o mejor dicho, hasta donde su físico se lo permitió. De buen primer tiempo, en el complemento se lo notaba cansado y poco participativo. Inclusive cuando tuvo que tomar decisiones perdió el balón ante la presión de la defensa rival. Era un cambio cantado pero el virrey decidió dejarlo en cancha.

Emmanuel Gigliotti consiguió tener varias oportunidades de gol pero se topó con buenas atajadas de Nereo Fernández. Cumplió con su cuota y estuvo en el lugar indicado para marcar el gol xeneize. Cuando el partido quizás pedía minutos de Juan Manuel Martínez, el entrenador boquense eligió a Claudio Riaño para ingresar. Entró muy poco en juego y no le dio la frescura que se esperaba.

No se había terminado el encuentro que la cabeza de los hinchas y jugadores comenzó a vivir el Superclásico. Cristian Erbes y Daniel Díaz se hicieron amonestar en situaciones sospechosas para llegar a la quinta amarilla. Se olvidaron de liquidarlo, de marcarle al bicho de La Paternal el segundo gol que trajera la tranquilidad necesaria y se pagó caro.

Vendrá Quilmes y después el ansiado partido con River, pero antes Boca debía conseguir la victoria frente a los de Borghi. Tuvo las chances, los momentos y la calma para hacerlo pero falló. El xeneize se dejó estar, pasó el límite que tiene la confianza y eso se transformó en desconcentración. No valoró el triunfo que estaba consiguiendo y la historia terminó mal.

Los goles

Boca 1-0 Argentinos, Gigliotti.

Boca 1-1 Argentinos, Pisculichi.