Bianchi, conocedor de la gloria y el fracaso
Bianchi, conocedor de la gloria y el fracaso

Nadie va a borrar las líneas que Carlos Bianchi escribió en los libros de historia de Boca Juniors. Pero así como el Virrey fue el autor de las páginas más laureadas del club de La Ribera, también se encargó de producir páginas negras.

Lejos quedaron aquellas virtudes que demostró en aquel Boca ganador. En su último ciclo se vio absolutamente todo lo contrario de lo que supo demostrar en sus anteriores períodos. ¿En qué cambió Carlos Bianchi?

Estadísticas

Rubros Primer y segundo ciclo Tercer ciclo
Títulos 9 0
Partidos 155 triunfos, 46 derrotas y 53 empates en 277 partidos. Efectividad: 65% 26 triunfos, 27 derrotas y 22 empates en 75 partidos. Efectividad: 45%
Goles 509 a favor y 272 en contra en 277 partidos 79 a favor y 88 en contra en 75 partidos
Superclásicos 13 triunfos, 8 derrotas y 7 empates 1 triunfo, 5 derrotas y 4 empates

La defensa

Tal como reflejan los números, el primer y el segundo Boca de Bianchi tiene menos goles en contra que partidos jugados. El tercero, todo lo contrario. En casi dos años, el Virrey no pudo encontrarle la vuelta a los errores defensivos. Cada vez que el contrario tenía la pelota daba la sensación de que podía convertir gol, a pesar de las heróicas atajadas de Agustín Orión. Aquel Boca, cuando se ponía en ventaja, parecía imposible que le empaten el partido, lo ponía en el congelador y después lo liquidaba.

El estado físico de los jugadores

"Yo en los entrenamientos odiaba a Bianchi, porque nos hacía trabajar muy duro. Pero después a la hora de los partidos, lo amaba. Iban veinte del segundo tiempo y cuando el equipo rival ya estaba cansado, nosotros recién entrabamos en calor". Esas palabras fueron pronunciadas por Jorge, el Patrón, Bermúdez, defensor del primer ciclo de Bianchi, en una entrevista que Quique Wolf le hizo para "Simplemente Fútbol".

Los jugadores de Boca tenían un estado físico excelente, tanto que les permitía jugarle de igual a igual durante 120 minutos a equipos europeos como el Milán y el Bayern Münich. Y rara vez se lesionaban. En el último ciclo de Bianchi, era normal escuchar que un jugador no iba a estar presente por lesión.

El estado mental de los jugadores

El Virrey sabía motivar a los suyos como nadie. Eso explica el porqué de su alta efectividad en superclásicos y finales (ganó cinco de siete). Los futbolistas confiaban en él, en su idea y en la seguridad que les transmitía.

En pleno 2014, Boca cuenta con uno de los planteles más caros de Argentina. Sin embargo, a los jugadores se los ve cometer errores conceptuales, tanto individuales como grupales, que no tendrían bajo otras circunstancias. La falta de confianza en el cuerpo técnico se traduce en inseguridades a la hora de hacer un cierre, un pase o un tiro al arco.

Las apuestas de Bianchi

Hugo Ibarra, Antonio Chipi Barijho o José Basualdo son ejemplos de incorporaciones que tienen la firma del Virrey. Sin embargo, Claudio Chiqui Pérez, Hernán Grana o Fernando Gago también son futbolistas que pidió Bianchi. Para colmo, luego del segundo puesto en el Torneo Final 2014 y terminar con ocho partidos sin perder, sumó ocho refuerzos al plantel y desarmó la base de un equipo que venía en curva ascendente.

La bipolaridad de los logros

Bianchi en Boca conoce el blanco y el negro. Así como supo salir campeón del torneo que fuera, supo salir penúltimo. Así como supo tener un equipo ordenado, supo tener un equipo sin ideas. Así como supo ganarle a River e incluso eliminarlo de la Libertadores dos veces, supo lo que se siente no encontrarle la vuelta ni en la misma Bombonera, dónde perdió un invicto de 10 años contra el clásico rival. Así como supo "hacer jugar a las piedras", también supo evitar que rindan las estrellas.

De esa manera fue el paso de Bianchi en Boca Juniors. Los hinchas xeneizes serán quienes den el veredicto el próximo domingo en su casa, cuando su equipo se medirá ante Vélez, el líder del campeonato. Serán ellos quienes dejarán en claro si, el tercer ciclo del Virrey opacó la gloria, o si la tercera etapa solo quedará en una anécdota y Carlos Bianchi seguirá teniendo el título de nobleza que se ganó en la década pasada.

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