La deuda del juego
Diego Cocca tiene trabajo. Foto: Olé

Racing Club de Avellaneda parece agotar el recipiente de ilusión que llenó a comienzo de temporada colocando en él un entrenador con una idea clara e intérpretes que prometen cumplirla. La cuestión que se percibe se divide en dos partes: la imposibilidad de llevar adelante esa idea y la incapacidad de no tener una opción viable para, de todas formas, hacerla notar.

Esa falta de recursos llevó al equipo a caer en jugadas predecibles, como los constantes desbordes por la derecha durante todo el primer tiempo con remates al arco como compañía. Por otra parte, los pelotazos también hicieron lo suyo generando simplemente comodidad en la defensa rival. Sin producción desde la mitad de cancha, con Ezequiel Videla o Luciano Aued, sumando las figuras estáticas en ataque, sin establecer movimientos sorpresivos para romper la monotonía.

Si bien el arquero Adrián Gabbarini contuvo balones importantes, dos de ellos fueron tras un balón parado (Lollo, de cabeza y Bou de tiro libre). Sin quitarle valor las ejecuciones, no es lo que un equipo se plantea para salir a ganar determinado encuentro. Los remates de media distancia fueron lo más "generado" por el equipo de Cocca. La salida de Castillón por Acuña implicó que el ex Ferro Carril Oeste se volcara hacia la derecha, con el perfil invertido. Rentería acompañó después a Bou cuando se retiró Villar.

El esquema no varió demasiado y los cambios se encontraron con una realidad: el marcador en contra. El pequeño cambio de imagen se vio en la rotación entre Marcos Acuña y Ricardo Centurión, intercambiando lados para buscar por afuera la peligrosidad de Rentería para preocupar a la defensa de Argentinos que, de a poco, retrocedía cediendo lugar. Los nervios también jugaron en contra.

El juego un tanto brusco ante la tranquilidad del contrario contrastaba. Así fue que al quedar con diez hombres (tras la expulsión de Aued) se le hizo aún más complicado. Y Racing quedó eliminado. No pudo en el pasar de los minutos estar a la altura de su rival, a quien hostigó con balones al área, como último recurso. En deuda con las competencias en disputa y también con el nivel futbolístico.
 

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