Un triunfo de la mano del menos pensado
Foto: Télam

El recuerdo del último Superclásico aún permanece presente en las retinas de todos los hinchas Riverplatenses y es que ese cabezazo de Ramiro Funes Mori en la agonía del paritdo, quebró una racha de diez años sin ganarle a Boca en La Bombonera.

Aquel domingo 30 de marzo, el equipo dirigido por ese entonces por Ramón Díaz llegó a La Boca con la misión de empezar a ilusionarse con una posible lucha por el título en el Torneo Final 2014.

Esa tarde, River formó de la siguiente manera: Barovero; Mercado, Maidana, Balanta, Ramiro Funes Mori; Carbonero, Ledesma, Rojas (Kranevitter); Lanzini; Teo Gutiérrez (Daniel Villalva) y Cavenaghi (Augusto Solari).

Tras una previa donde la lluvia fue la principal protagonista, el árbitro Néstor Pitana dio inicio al partido más importante del Fútbol Argentino. Ese primer tiempo tuvo un desarrollo relativamente parejo donde ambos equipos contaron con oportunidades para abrir el marcador. Del lado de River, Manuel Lanzini y Teófilo Gutiérrez fueron los que lograron las mejores sociedades, vulnerando en varias ocasiones a la defensa de Boca.

El inicio de la segunda mitad atraería la primera alegría para los dirigidos por Ramón Díaz. Una notable arremetida de Eder Álvarez desde la mitad de la cancha, derivó en un pase para Teo Gutiérrez que se encargó de habilitar a Lanzini, que con una sutil definición, venció la resistencia del arquero Agustín Orión.

A partir del gol de Lanzini, River tuvo algunos minutos donde fue el total dominador del encuentro, teniendo el balón siempre en el área contraria y generando algunas chances para marcar el segundo tanto. Pero ese cierto dominio tuvo su punto final, con el gol de tiro de Juan Román Riquelme, que determinó el empate parcial en el marcador.

El tiempo siguió transcurriendo, Boca se hizo el dueño de la pelota y hasta incluso contó con alguna ocasión para inclinar el resultado en su favor.

Foto: Infobae

Pero en el medio de la tormenta, apareció un córner para el Millonario, un córner que daría vuelta la historia. Lanzini fue el encargado de ejecutarlo y en el aire se elevó el personaje menos pensado. Ramiro Funes Mori cabeceó ante la despavorida salida del arquero Orión, para enmudecer a La Bombonera a cuatro minutos del final del partido.

Foto: Todo River

Pitana marcó el final del encuentro y la algarabía de los jugadores y el cuerpo técnico fue instantánea, como la de los millones de hinchas a lo largo de todo el país, que luego de diez largos años se permitieron festejar un triunfo en el reducto contrario, algo que no sucedía desde el 2004 y aquel inolvidable cabezazo de Fernando Cavenaghi.

En las horas siguientes y como siempre luego de un Súperclásico, las redes sociales se llenaron de afiches resaltando la alegría del triunfo frente al rival de toda la vida. Pero en el medio, apareció un video motivador, hecho exclusivamente para este encuentro y que los jugadores miraron en la previa del mismo. El mismo retrataba momentos inolvidables para River enfrentando a Boca.

Más allá de todo, este resultado fue el punto de partida para construir lo que sería casi 45 días más tarde, el festejo por el título número 35 para la entidad Millonaria y que rompió una sequia de seis años sin éxitos a nivel local.

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