El camino de Huracán a la final
Foto: Cancha Llena

La ilusión comenzó a gestarse el 8 de mayo de 2014. En el estadio de Arsenal, a puertas cerradas y sin trasmisión televisiva, un equipo alternativo de Huracán se medía ante Crucero Del Norte en su primera presentación de esta Copa Argentina. Allí, y al igual que ahora, el Globo luchaba por conseguir el último boleto a Primera División, categoría que abandonó hace tres temporadas y media. El conjunto que en ese entonces era dirigido por Darío Kudelka rescató un empate sobre el final gracias a Leandro Caruso. Luego de la igualdad en dos, Gastón Monzón se lució en la definición desde el punto penal y Huracán avanzó a dieciseisavos de final, instancia que se disputó una semana antes del inicio de la actual temporada.

El 26 de julio pisó el Bicentenario de San Juan, escenario donde jugará la final ante Rosario Central, y se vio las caras ante el Boca Juniors de Carlos Bianchi. El Globo había perdido el desempate ante Independiente y se había reforzado con jerarquía para encarar este torneo de transición en la segunda división. Ante el Xeneize consiguió un justo triunfo por 2 a 0 con goles de Ramón Ábila y Federico Mancinelli, dando a luz al primer batacazo que comenzó a agigantar la ilusión del hincha.

En su peor momento futbolístico, con un paupérrimo andar en la B Nacional, Huracán debió a enfrentar a Banfield en octavos. El cotejo en un principio se iba a disputar en horario nocturno en el estadio de Racing, pero a “falta de efectivos policiales” fue reprogramado para la semana siguiente en cancha de Argentinos a las 16 h. El Globo, obligado por la situación, debió exponer un equipo alternativo repleto de juveniles, donde solo se destacaban las presencias de Federico Vismara y Gonzalo Martínez. Aquel lluvioso 25 de septiembre, y con una multitud de Quemeros presentes en el Diego Armando Maradona, el equipo de Parque Patricios logró la hazaña y avanzó a cuartos: empató 2 a 2 en los noventa minutos y Marcos Díaz se convirtió en héroe en la definición atajando tres penales.

La victoria ante el Taladro encendió todas las esperanzas en el mundo Huracán. El Globo estaba a tres pasos de la Copa Libertadores de América, competición que jugó por única vez hace cuarenta años, y ante el durísimo Estudiantes de La Plata en cuartos de final puso lo mejor que tenía para meterse entre los cuatro mejores de la Copa Argentina.

Fue un partido cerrado. Así lo plantearon ambos equipos. Ninguno regaló nada y dos jugadas aisladas se trasformaron en goles en el complemento: Cerutti le rompió el arco a Díaz y Wanchope empató a los pocos minutos tras una floja respuesta de Hilario Navarro. El Globo volvió a encontrarse con los penales y Marcos Díaz volvió a lucirse ante un repleto Antonio Romero de Formosa. El arquero atajó tres, de nuevo, y firmó el pase de Huracán a la semifinal de Copa Argentina.

El Globo visitó nuevamente Formosa, donde se midió ante otro equipo de Primera División: Atlético Rafaela. Al igual que Estudiantes en la instancia anterior, la Crema había cuidado titulares el fin de semana para medirse ante el equipo que ya era dirigido interinamente por Néstor Apuzzo. Pese a ello, este fue el encuentro en el que Huracán triunfó con mayor superioridad. Venció a Rafaela en todos los sectores de la cancha y su falta de efectividad fue la única causa por la cual no goleó al elenco santafesino. Fue 2 a 0 con tantos de Mandarino y Ábila, máximo anotador de la historia de la Copa Argentina con ocho tantos, pero el que más se destacó fue el juvenil Cristian Espinoza, quien desparramó rivales durante todo el encuentro y fue el principal responsable en los dos goles del Globo.

El camino de Huracán a la final no fue sencillo. Borró de forma consecutiva a cuatro advesarios de Primera División y tachó a grandes candidatos como lo eran Boca y el Pincha. En este momento, pese a que no aún no aseguró su ascenso, tendrá la oportunidad de reencontrarse con un título luego de 41 años de sequía y sumar su estrella número 12 en sus largos 106 años de historia, ¿lo logrará?

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