Un 2014 sólo rojo y blanco
En medio de todas las camisetas de Boca, Ramiro Funes Mori se eleva para darle a River el triunfo más trascendente del 2014. ¿Habrá uno más importante? (FOTO: lanueva.com)

Tres amistosos durante el verano y otro en el inverno, dos más por torneos locales y otros dos por Copa Sudamericana. Ocho superclásicos que hicieron de este 2014, un año sumamente intenso tanto para River como para Boca. Sin embargo, la suerte, al menos por ahora, parece sonreírle a un solo equipo.

Es que pese a la atípica cantidad de enfrentamientos, el millonario salió ileso en los siete partidos que lleva jugados ante el xeneize en lo que va del 2014. Allá por enero y febrero de este año, mientras ambos equipos estaban de pretemporada y se preparaban para afrontar el Torneo Final, esta casi inédita serie de derbis tuvo sus primeros tres capítulos con los tradicionales clásicos veraniegos. El primero de ellos, jugado en la ciudad de Mar del Plata, terminó 1 a 1 con goles de Juan Sánchez Miño para los de azul y amarillo, y de Jonathan Maidana para los de la banda roja.

Una semana después de aquel 18 de enero, River y Boca volvieron a verse las caras en la provincia de Córdoba y esa sería la ocasión en la que la balanza empezaría a inclinarse para el lado del elenco en ese momento dirigido por Ramón Díaz, que se impuso claramente 2 a 0, con un tanto de Manuel Lanzini y otro de Juan Carlos Menseguez.

El periplo estival finalizaría siete días más tarde en Cuyo, más precisamente en Mendoza. Gabriel Mercado y Teo Gutiérrez fueron los autores de los goles que, pese al descuento del Cata Díaz, le darían nuevamente la victoria al millonario.

Con el mes de marzo llegó el turno de volver a estar frente a frente, pero esta vez sería por los puntos. Por la décima fecha del Torneo Final, a River le tocaba ir a La Bombonera, escenario donde no conseguía una victoria desde el 2004 y donde sólo habría hinchada local. Sin embargo, contra todo pronóstico, el equipo aún comandado por el entrenador riojano demostró que estaba para grandes cosas: luego de que Riquelme empatara el partido con un soberbio tiro libre -la apertura del marcador estuvo a cargo de Manuel Lanzini- y cuando parecía que Boca lo daba vuelta, apareció Ramiro Funes Mori que, a menos de cinco para el final, anticipó a Orión en un córner que no fue tal y puso el 2 a 1 definitivo. Tras diez años, River volvía ganar un derbi en territorio ajeno. Un verdadero 'Bombonerazo'.

En mayo habría tiempo para un nuevo encuentro. La marca que auspicia a ambos aprovechó el parate por el Mundial de Brasil y organizó amistoso en un escenario tan lejano como exótico para un River-Boca: el Estadio Azteca. Era la quinta vez que el partido más importante del fútbol argentino se jugaba más allá de nuestras fronteras. El último día de dicho mes, el conjunto millonario estiró su racha ante el club de la Ribera: fue 1 a 1 en los noventa reglamentarios -goles del Keko Villalba y Claudio Riaño- y 4 a 2 en la definición por penales.

Una vez finalizada la Copa del Mundo y consumado el subcampeonato de la Selección Nacional, llegó un nuevo torneo y con él, una nueva edición del derbi. En la tarde del 5 de octubre, el elenco ya dirigido por Marcelo Gallardo recibió a Boca en el Monumental bajo una intensa lluvia que si bien le quitó belleza al juego, sumó en emoción. Cuando promediaba el primer tiempo, Leandro Magallán puso el 1 a 0 para los de azul y amarillo. Sobre el final de los primeros 45, previa expulsión de Fernando Gago por una mano inexistente, Rodrigo Mora desperdició la chance de emparejar el trámite desde los doce pasos. Pero a poco más de diez minutos para el pitazo final, Germán Pezzella aprovechó un rebote corto dado por Orión para poner el marcador igualado en uno.

Aquel partido del Torneo de Transición parecía ser el cierre del año en cuanto a superclásicos, sin embargo, el destino se las ingenió para que River y Boca volvieran a cruzarse, y como si no fuera suficiente, por duplicado y a nivel internacional, como no lo hacían desde hacía más de 10 años. La Copa Sudamericana fue la excusa perfecta. El primero de los dos encuentros de la llave de semifinales se jugó hace exactamente una semana en La Bombonera y fue 0 a 0.

Mañana, en Núñez, el choque decisivo que volverá a capturar la atención de nuestro país y por qué no, del mundo. Tres victorias -más otra por penales- y tres empates son el saldo de River, que este jueves por la noche buscará sumar a la estadística un nuevo triunfo -quizás el más importante del año- que lo deposite en una nueva final continental, con el plus de dejar en el camino a su rival de toda la vida y de terminar el 2014 sin saber lo que es perder un superclásico.

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