La peor pesadilla
Mercado, Krane, Sánchez, Funes Mori, Teo y Maidana, atónitos. La fila india de la decepción. ¿Tendrán revancha? (Foto: Noticias River).

Es un amistoso de verano. Para aflojar las piernas. Para sumar rodaje. Para probar refuerzos, juveniles y suplentes. Para aceitar al equipo tiular. Con una copa honorífica como estímulo y un escenario neutral donde ambas parcialidades de los clubes más importantes de la Argentina den rienda suelta a todo el color del folclore.

En medio de ese contexto, sin embargo, River sufrió anoche uno de los peores cachetazos de los últimos años, una derrota sin precedentes y en el marco de un Superclásico, jugando con el equipo de gala mientras que el Xeneize apostó a un mix que le rindió a la perfección, dando cátedra al contragolpe y a la efectividad.

¿Por qué el cambio de 180° del River sólido, firme, asfixiante y solvente que lo llevó a la cima del continente? ¿Por qué la zaga central, para muchos de Selección, se ganó el banco de suplentes por un buen tiempo? ¿Por qué Kranevitter, para muchos el futuro Mascherano, se vio superado por las circunstancias? ¿Por qué Sánchez entró solo para dejar al equipo con 9? ¿Por qué Mayada dejó al equipo con 10? ¿Por qué Teo volvió con esas conductas que parecían erradicadas? ¿Por qué el equipo que venía de golear 4-0 a Independiente se va de Mendoza así, apático?

River falló en todas sus líneas

Yendo por parte, la defensa quedó expuesta como nunca en la era Gallardo. Maidana y Funes Mori, sobre todo. Y lo irónico es que tanto Jony como el Mellizo tuvieron cerca de convertir en los primeros minutos, pero ambos echaron todo por la borda cuando el zurdo comprometió al ex Boca con un pase atrás a contrapierna y Cristlado tuvo vía libre para irse solo y defnir.

Desde entonces, llegaron 15´ fatales para el Millonario, cuando desde un tiro de esquina a favor Boca salió rápido y Chávez se la sirvió en bandeja a Palacios para el 2-0. Los defensores no llegaron. Y después, el mismo Comandante capitalizó otra contra con un pase entrelíneas, y solo ante el indefenso Barovero.

Boca liquidó todo en media hora

Desde entonces, River ya no jugó más el partido, cargado de impotencia consigo mismo y los generadores de juego (Kranevitter, Pisculichi) en otra sintonía, tanto Teo como Mora pisando el área pero encontrándose con una defensa segura, además de Guillermo Sara, que no permitió ningún intento de hazaña.

Todo esto sumado a que Camilo Mayada y su inentendible expulsión antes del primer tiempo, que hizo patear el tablero a Marcelo Gallardo y, prácticamente resignando toda chance de hazaña como aquella del 3-3 de 1997, el Muñeco apostó por la entrada de sus dos centrales más regulares como Eder Balanta y Germán Pezzella, y a Carlos Sánchez, que solo duró 10´ por exceso verbal y Abal le mostróla roja. Los uruguayos tuvieron una noche para el olvido y condicionaron aún más a River.

Sobre el final, actitud inentendible de Teo Gutiérrez, con Boca con el freno de mano inclusive. Roja, Gallardo ni lo saludó. Y dos goles más del Xeneize para hacer más doloroso el resultado en el alma de Núñez.

Las rojas de Mayada, Sánchez y Teo fueron fruto de inmadurez e impotencia

Un encuentro que perdió total naturalidad por la desventaja numérica y anímica de la Banda. Que vienen de coronarse campeones de la Sudamericana y mostrando un brillo pocas ves visto en estos suelos, pero ayer se vio una cara inédita del River que supo deslumbrar a la Argentina y a todo el continente, generando tan buena crítica y plasmándolo en la copa conquistada, justamente eliminando y de buena ley al rival de toda la vida.

Para rescatar: se trató solo de un amistoso donde el DT pudo hacer un diagnóstico más acertado de sus jugadores, poniendo en jaque a los centrales (Balanta y Pezzella se perfilan para ser titulares) y a Kranevitter, que está muy por debajo del nivel que tenía y seguramente Leonardo Ponzio ocupe su puesto, además de Rodrigo Mora, totalmente desaparecido (¿Pity Martínez o Cavenaghi?). Además, generando una fuerte autocrítica interna y dejar atrás la relajación por los laureles del 2014.

Será tarea de Gallardo levantar anímicamente al plantel, evitar internas, calmar las aguas (cinco expulsiones en los dos Superclásicos) y pensar rápidamente en lo que viene, nada menos que la Recopa Sudameriana este viernes ante San Lorenzo. Comenzar el calendario oficial con una nueva estrella para olvidar el trago amargo en la tierra del vino.

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