La Feliz albiceleste
Milito grita el 1-0, tras una jugada de laboratorio | Foto: Fabián Gastiarena

Nuevamente, Racing sonrió. Esta vez fue ante su clásico rival y en La Feliz, como se conoce a la ciudad balnearia de Mar del Plata. El partido que disputó ante Independiente, a pesar de unos minutos de incertidumbre, lo tuvo como protagonista de principio a fin, siendo quien mejor jugó la pelota.

Federico Mancuello fue la única carta de ofensiva para un Rojo que careció de peso en la mitad de la cancha. Por su parte, La Academia explotó las bandas y consiguió buenas chances en Diego Milito, su referente principal. 

A los 16 minutos llegó la primer ocasión, justamente, a través del Príncipe Milito, que se confió y entregó la pelota suave al arquero tras un centro de Leandro Grimi. Tres más tarde, un tiro libre de Motoneta Mancuello fue bien rechazado por Sebastián Saja.

Tuvieron que pasar exactamente 20 minutos para que llegara el primer gol de la noche. Jugada preparada del conjunto albiceleste desde el córner derecho: pasa sobre la pelota sin tocarla Marcos Acuña para que llegue el centro sorpresivo de Gastón Díaz. El balón llega a Gustavo Bou, quien, casi cayéndose, pone el buscapié sobre la línea para que aparezca Milito y sólo tenga que empujar para concretar el 1-0 cuando se moría la primera etapa. 

Como si esto fuera poco, el término del primer tiempo no llevó paz al Rojo, ya que a los cuatro minutos de comenzado el segundo, Racing se puso 2-0. Este tanto desnudó todas las falencias de Independiente, que parece ser nuevamente aquel equipo de hace unos meses que dependía totalmente de lo que hiciera Mancuello y en la seguridad de Diego Rodríguez.

Bou se llevó la pelota por derecha arrastrando la marca de Víctor Cuesta, que quedó desparramado en el suelo. Un pase a Milito bastó para que los cinco hombres de rojo que marcaban a los únicos dos punta de Racing no supieran que hacer y fueran a cerrar al Príncipe. Siendo cinco contra uno, Milito logró rematar igual y el Rusito Rodríguez desvió, con tal fortuna que la pelota cayó a los pies de la Pantera Bou, que había quedado descuidado, y de volea sentenció el juego.

Sólo otro remate de Motoneta inquietó a Saja en todo el segundo tiempo, en el cual los de Diego Cocca se dedicaron a tener la pelota y buscar, tranquilamente, el tercer tanto, contra un conjunto de Jorge Almirón que sólo se defendía, falto de ideas y de un líder en la cancha.

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