El mal sabor del encuentro
Las caras largas de los jugadores tras perder el partido. (Foto: Diario Olé)

El primer partido del equipo en el campeonato dejó una gran impresión, ya que goleó a Sarmiento por 4 a 1 en Junín, y demostró que no se olvidó de jugar al fútbol como ellos lo saben hacer. Luego de esto, la derrota en Oruro frente a San José, por la Copa Libertadores dejó un sabor amargo por haber hecho un digno partido en la altura y no poder llevarse ningún punto en el primer partido de dicha competición.

Este, el primer partido de River como local en este torneo de 30, en donde se presentó ante la multitud la Recopa Sudamericana ganada ante San Lorenzo y se agasajó a los pibes campeones del Sudamericano Sub-20 con la Selección Argentina. Era la oportunidad de seguir con la racha ganadora en el torneo y de ahuyentar los fantasmas de la derrota en Oruro; en este partido frente a Quilmes, y frente a un viejo conocido: Diego Buonanotte.

El encuentro empezó con muchas imprecisiones por parte del equipo de Gallardo, lo que le dio la posibilidad a Quilmes de presionar en la mitad de la cancha e incomodar al mediocampo de River para que no generara juego durante los primeros 5 minutos. Luego River logró hacerse de la pelota y manejó el partido, sin intermitencias ni llegadas claras al arco de Quilmes. No hubo profundidad en los pases de los de Gallardo por lo que las dos líneas de 4 que propuso Falcioni, impidieron que se pueda pasar con facilidad y ante la falta de pases entre líneas no se logró llegar al arco de Assmann, más allá de algún disparo de media distancia sin peligro.

Ya en el segundo tiempo River mostró otra cara con la entrada de Gonzalo Martínez que se hizo de la pelota e intentó, como siempre lo hace, encarar hacia el arco contrario. En sociedad con Pisculichi y Mayada, quien también ingresó en la segunda mitad lograron en esos primeros minutos mejorar el ataque. De una jugada que se inició en los pies del Pity llegó el primer tanto de River, que hizo Teo Gutierrez, quien también fue uno de los pilares en los últimos tramos de la cancha.

Esta impronta de River se desvaneció luego de la lesión del Pity Martínez, quien tuvo que salir por una lesión en la rodilla, y en su lugar ingresó Ponzio. Este bajón se sintió en todo el equipo, ya que 3 minutos después del cambio, Quilmes empató de la mano de Buonanotte. Un empate muy rápido que hacia empezar todo de 0.

El juego que propone Ponzio no es el mismo que el del Pity, por lo tanto River bajó su verticalidad en ataque y no fue tan punsante como antes. Aunque Teo intentó agarrar la pelota y ser la manija del equipo, la imprecisión fue predominante en el juego del equipo de Gallardo. A pesar del gol de Leonardo Ponzio, el empate de Quilmes llegó demasiado rápido por lo que fue un baldazo de agua fría al juego de River. Luego no se pudo llegar con claridad y sin la precisión que caracteriza a este equipo fue imposible una victoria.

Un partido en el que se jugó demasiado en la mitad de la cancha, muy trabado por parte del árbitro Vigliano, el cual frenó en muchas ocasiones el juego. Y con dos defensas que no pudieron contrarestrar los ataques de los dos equipos ya que las pocas situaciones de gol, fueron adentro del arco. Mucho por mejorar, sobre todo la precisión que es lo fundamental para este juego que propone el River de Gallardo, ese que todos conocemos que sabe ganar, gustar y golear.

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