Feliz aniversario, Muñeco
El Muñe dejó su  huella en su primer año de gestión (Foto: La Página Millonaria).

El mundo River se vio revolucionado luego del portazo de Ramón Ángel Díaz, que había regresado como DT en 2012 y se fue en mayo de 2014, habiendo salido campeón del Torneo Final y la Copa Campeonato, que hizo que River clasificara a la Copa Sudamericana 2014 y la Copa Libertadores 2015.

Con ese vacío, llegó Marcelo Gallardo, el DT que más se adecuaba al perfil que pretendían el presidente Rodolfo D´Onofrio y el Secretario Enzo Francescoli. El Muñeco venía con buenos antecedentes, ya que había sacado campeón a Nacional de Montevideo la temporada 2011/12. Con incertidumbre al principio, en poco tiempo logró imprimir su sello.

Su presentación formal fue el 6 de junio del año pasado. En la conferencia de prensa, Gallardo (que como jugador ganó nada menos que ocho títulos en cl club) destacó que "venía a potenciar al equipo" y que "era más sencillo agarrar un plantel que venía de ser campeón". Con esa premisa y con sus ayudantes Matías Biscay y Hernán Buján, logró su cometido.

Diario Época

El debut oficial del Muñeco fue en la Copa Argentina, una victoria ante Ferro por penales, tras igualar 0-0 en los 90 minutos. Un puntapié inicial positivo.

Con algunos ajustes, el DT fue potenciando a su equipo, con varias bajas del equipo campeón: Carlos Carbonero, Leandro Chichizola, Cristian Ledesma, Daniel Villalva, Jonathan Fabbro y Manuel Lanzini. ¿Las altas? Carlos Sánchez y Rodrigo Mora, que volvían de sus préstamos por el fútbol mexicano y chileno, respectivamente, y el hombre clave del primer semestre: Leonardo Pisculichi, que había quedado libre de Argentinos Juniors.

En el Torneo de Transición 2014, luego de empatar 1-1 ante Gimnasia, el comienzo del luego llamado fútbol champagne se dio en la fecha 2, ante Rosario Central y la victoria 2-0 (goles de Teo Gutiérrez y Pisculichi), donde el equipo "de memoria" comenzó a deslumbrar y con varias victiorias al hilo: Godoy Cruz (4-0), Defensa y Justicia (3-0), San Lorenzo (3-1), Tigre (2-0) e Independiente (4-1).

Al mismo tiempo, Gallardo planificaba a su elenco para ser protagonista en la Copa Sudamericana, y vaya que lo fue: venció sin problemas a Godoy Cruz (3-0 en el global) y luego despachó a Libertad de Paraguay (3-1 en Asunción, cortando la racha millonaria de seis años sin ganar fuera del país; 2-0 en Núñez).

El equipo potenciado con firmeza en todas las líneas se complementaba perfectamente con los juveniles (Lucas Boyé, Gio Simeone, Tomás Martínez, Sebastián Driussi y los debuts de Guido Rodríguez y Emmanuel Mammana).

Mora y Sánchez, claves (Canchallena).

En el torneo, River seguía invicto (empates 1-1 ante Arsenal, Lanús y Boca; luego victorias frente a Newell´s, Belgrano y Atlético Rafela; después igualdad 1-1 ante Vélez) y en el certamen internacional, también (despachó en cuartos a Estudiantes de La Plata venciéndolo por 5-3 en el global). La única decepción fue en Copa Argentina, donde tras superar a Colón en octavos, cayó ante Central en cuartos, por penales.

River logró el mayor invicto de su historia, con 31 partidos sin conocer la derrota, racha que se cortó en la fecha 14 del certamen doméstico, en el Monumental (0-1 frente a Estudiantes), luego empatando de local ante Olimpo y después el partido donde perdió la punta, en la caída 0-1 ante Racing (Gallardo puso un equipo totalmente alternativo, pensando en la Sudamericana).

En las semifinales, La Banda dio una muestra de cátedra, al eliminar por primera vez en la historia a Boca en un torneo copero (1-0), sacándose el karma de encima y en un momento emocional importante, ya que la mamá de Gallardo había fallecido en esa semana y los jugadores le respondieron en la cancha.

Piscu y Sánchez, ese abrazo del alma con el Muñe (Taringa).

El equipo había perdido el brillo de la primera parte, fruto del cansancio y del poco recambio, pero floreció la parte espriritual, la fortaleza mental para sobreponerse y dar vuelta resultados.

En la final tocó Atlético Nacional. Fue empate 1-1 en Medellín en la ida, y en la revancha los cabezazos de Gabriel Mercado y Germán Pezzella le dieron la Copa a River, que no festejaba en el plano internacional desde la Supercopa 1997. Gallardo lo logró.

TN Deportivo

En el torneo, las victorias 3-2 a Banfield y 1-0 a Quilmes no impidieron al coronación de la Academia. El Millo había sido el mejor equipo del campeonato, pero esos 39 puntos (mejorando incluso la campaña dle título del Final 2014, con 37) no alcanzaron. A pesar de eso, el semetsre cerró con un balance sumamente positivo.

En 2015, con la Copa Libertadores como prioridad, el entrenador sumó a Gonzalo Martínez, Camilo Mayada y Pablo Aimar (este último recién pudo jugar hace pocos días).

En los amistosos de verano dejaron un saldo negativo, sobre todo por las derrotas ante Boca (una por 5-0) y por el bajón individual de varias de las figuras. o obstante ello, en febrero de este año, River sumó una nueva estrella internacional, al adjudicarse la Recopa Sudamericana frente a San Lorenzo (le ganó 1-0 en el Monumental y por el mismo marcador en el Nuevo Gasómetro).

El conjunto de Núñes había comenzado con el pie derecho en el torneo de 30 equipos (4-1 a Sarmiento de Junín), pero con el correr de los partidos, no encontraba volumen de juego y lo reflejaba en los resultados: 2-2 ante Quilmes y mismo marcador ante Unión, con una irregualridad que luego fue mejorando (ganando cinco aprtidos consecutivos, a Godoy Cruz, Gimnasia LP, San Lorenzo, Argentinos Juniors y Banfield).

En la Libertadores, La Banda sufrió un duro revés al caer 2-0 ante San José de Oruro, luego empató de local ante Tigres 1-1 y ante Juan Aurich se complicó seriamente la clasificación, al igualar 1-1 en Chiclayo y 1-1 en el Monumental (en ambos encuentros, el Millonario se había puesto en ventaja y generó situaciones de gol que no supo definir). Fue final feliz gracias al favor del equipo mexicano, que vencio al equipo peruano por 5-4 y River hizo lo propio en casa, goleando 3-0 al equipo de Oruro y sumando los siete puntos necesarios para llegar a octavos de final.

En octavos otra vez llegó el turno de Boca, quien fue el mejor primero de la fase de grupos, con puntaje ideal. El Xeneize, además, se impuso 2-0 en el Superclásico del campeonato, por lo que era candidato a llevarse la serie copera, pero no fue así, ya que en la ida River ganó 1-0 en el Monumental y en la revancha iban 0-0, hasta que hubo un ataque de la platea boqunse a los jugadores de River y la Conmebol dio por finalizado el partido, otorgándole el pasaje a cuartos al Millo.

En la siguiente instancia copera, River dio otra muestra de hidalguía y superó a su mayor karma en Copas: Cruzeiro, que de 1976 a 1999 le ganó todas las series al Millo, y nunca había perdido contra el equipo argentino. La ida, encima, fue triunfo brasileño 1-0 y parecía sentenciado, dado que fue en el Liberti. Gallardo apostó a un 4-4-2, sin enganche, para jugar en el Mineirao y ahí se dio la gran muestra futbolística del año: 3-0 en Brasil y pasaje a semis de la Libertadores, luego de 10 años sin lograrlo.

En resumen, el Muñeco dirigió 59 partidos, con 33 triunfos, 20 empates y 6 derrotas, con su equipo convirtiendo 93 goles y recibiendo 42. Una efectividad de 67,2 %. Dos títulos internacionales conseguidos. Un subcampeonato. Escolta en el torneo 2015 y en semifinales de la Copa Libertadores. Paladar negro de un ganador, Marcelo Daniel Gallardo. Todo esto, en solo 365 días. Y va por más.

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