Caras nuevas, fórmula vieja

Ya no es casualidad sino más bien causalidad. Una constante se repite y es que hombres nuevos llegan, portando el peso de formidables trayectorias, para que después terminen siendo los muchachos de la casa aquellos que te salvan las papas. Repasemos a continuación algunos ejemplos y después tratemos de buscar el porqué de esta tendencia.

River se encuentra transitando el momento más dulce de los últimos tiempos. Peleando en todos los frentes, el punto más sensible es quizás la falta de recambio. Por eso llegaron para la segunda parte del año Javier Saviola, Pablo Aimar, Lucas Alario, entre otros. Y si bien, después del receso fueron pocos los partidos que nos habilitan a hacer una evaluación, las soluciones llegaron en los pies de los de siempre. En un duelo cerrado, fueron Gabriel Mercado y Rodrigo Mora quienes le dieron a su equipo la mitad del boleto a la final de la Copa.

San Lorenzo es otro de los clubes que nos es útil para el caso. El único refuerzo del equipo fue haber comprado la parte restante del pase de Sebastián Blanco, jugador que ayer hizo un gol y le dio la punta provisoria al Ciclón- punta que ahora ostenta Boca.

Después de los panoramas que acabamos de plasmar, la situación de Boca se cae de maduro. Primero llegó Daniel Osvaldo. Inesperada fue su llegada y más sorpresiva aún su salida. Jugó poco, y los goles que hizo fueron solo en la Bombonera e inclusive en el mismo arco. Pese a no haber cerrado Boca el semestre de la mejor manera, el camino por el que tuvo que transitar, estuvo lleno de alegrías, las más importantes de la mano de chicos como Jonathan Calleri, Sebastián Palacios y Cristian Pavón, que marcó el camino en el triunfo ante River en el primero de los tres Superclásicos de mayo.

No vamos a decir que Carlos Tévez tuvo un mal desempeño o que dejó mucho que desear. Indudablemente eso no es cierto y el jugador del pueblo hizo delirar a todos con su toque distinto. Pero en la película "Mi pobre angelito", los ladrones no pudieron tomar por asalto la casa del niño olvidado por sus padres. Y eso lo podemos extrapolar con el mundo Boca. Nadie pude moverse mejor que uno que vive el día a día en el club. En el regreso de Tévez a su casa, fueron los obreros de la construcción quienes animaron la fiesta. Calleri- aplausos para el hombre más voluntarioso de nuestro fútbol- mostró su calidad y su clase de distinto. Palacios, antes, también mostró que quiere ganarse un lugar.

Entonces, las caras pueden renovarse, puede aparecer una figurita con apariencias de distinto, pero son las fórmulas viejas las que siguen dando resultados en un fútbol en el que pareciera ser que la pelota puede caer en cualquier lado.  

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