Perro que ladra, ¿morderá?
Foto: La Nación

Hay dos tipos de perros. Uno es el pacífico que la mayoría de las veces ni siquiera te registra pero que cuando le invadís su lugar te puede llegar a atacar, pero hay otro que es el ruidoso, el que ladra en exceso. Ese animal de cuatro patas se enloquece cuando tan sólo te atravezás en su mirada pero en su misma extrañeza, hay algo que le impide morderte, tal vez bondad que tiene dentro o quizás es que realmente no es lo que parece.

Rodolfo Arruabarrena, el Vasco, demostró con la pilcha de entrenador de Boca que es el segundo tipo de perro. Este equipo conducido por él, todavía no pudo morder desde que asumió. Convengamos que sus números siempre fueron lujosos y, sin la libreta en la mano, cualquier persona te podría decir que tiene gran efectividad de partidos ganados, pero a su pesar todavía no apareció en los momentos que debía aparecer.

Se aceptó cómo le levantó la cabeza al plantel después de la salida de Carlos Bianchi. Después armó el equipo como a él le gustó, puso su esquema favorito y le colocó fichas a sus preferidos, más allá de los rendimientos individuales, en las fáciles daba miedo y los resultados lo favorecieron siempre. La cuestión está en las complicadas. 

¿Le faltaron oportunidades para demostrar? No. Tuvo que pasar por varias y no mordió. Doble eliminación con River, el acérrimo rival de cualquiera que vista estos colores, un animal que tenía que atacar sin miramientos y la única verdad es que se metió en su refugio para dejar que hagan lo que quieran con él. Sin ir tan lejos, le tocó una importante contra San Lorenzo y no hizo pie, incluso fue uno de los rendimientos más flojos por los que pasó en este último tiempo. Un perro con bozal.

Ustedes me van a tratar de loco porque estamos arriba por seis puntos y para que se pierda este campeonato tiene que suceder algo imposible. A pesar de eso, insisto en que es clave ganar este partido porque si lo perdés y si el Cuervo se te pone a tres puntos, quiere ver cómo manejan la presión en las fechas definitivas. Quiero ver cómo hacen para salirle a ladrarle en el Gigante de Arroyito a un Rosario Central, que además de tener un goleador intratable, está herido por dejar pasar la chance al título. 

Arruabarrena parece ser un perro familiero. Es tranquilo y educado. Acata todas las órdenes que le dan y jamás mordió a nadie. Pero siempre hay una primera vez dicen y el momento es este. Que Boca demuestre rebeldía, que se convierta en un perro rabioso y muerda el título que tanto necesita. ¿Pasará? 

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