Números que preocupan
Aalrio, de espaldas al festejo quemero en Núñez. Imagen repetida (Foto: Perú 21).

Huracán, un equipo que se afianzó notablemente con Eduardo Domínguez pero que tiene chances concretas de perder la categoría, le dio un duro golpe a River en el Monumental y puso en jaque las chances del Millonario de acceder a la final de la Copa Sudamericana, título que defiende y que se plantó como principal objetivo antes del Mundial de Clubes.

Este River no es como el del semestre pasado, y mucho menos el del 2014. Pero todo tiene una explicación. La más superficial, es la pérdida de jugadores que fueron estandartes de las conquistas coperas del último tiempo, y que aún no han podido ser reemplazados: las idas de Ariel Rojas, Ramiro Funes Mori y Teo Gutiérrez, principalmente, sumadas a las partidas de Germán Pezzella y de Fernando Cavenaghi. Se fueron goles, firmeza defensiva, dominio de la banda izquierda, recambio y, sobre todo, se desarmó la estructura, que tardó mucho tiempo en construirse.

Los refuerzos no logran reemplazar a los que se fueron.

Esta caída ante el Globo no es casualidad, sino causalidad. El bajo rendimiento es consecuencia de los bajos niveles individuales y colectivos, y Gallardo no le encuentra la vuelta. Es así que desde el regreso desde Osaka tras ganar la Suruga Bank (y semana antes  una desgastante serie ante Tigres de México en la final de la Copa Libertadores), el Millonario sólo acumuló 37,5% de efectividad entre todas las competencias disputadas, que consta de 16 partidos, con seis victorias, tres empates y siete derrotas.

Dentro de los partidos que La Banda supo sacar adelante, son tres por el torneo local y de visitante, pero ante los rivales más débiles del campeonato y sin sobrarle nada (4-1 a Nueva Chicago; resultado mentiroso ya que el Torito estuvo cerca del 2-2 y River lo liquidó de contra; 1-0 a Crucero del Norte sufriendo sobre el final y 1-0 ante Vélez, en una jugada aislada que capitalizó Lucas Alario), sumado al éxito en el Superclásico ante Boca en Córdoba (que jugó con suplentes) y los dos triunfos en el Monumental por la Sudamericana, donde se vio lo mejor del equipo (2-0 a Liga de Quito y 3-1 a Chapecoense).

El elenco del Muñeco dejó de lado el torneo, jugando con elencos alternativos, y por eso, en las últimas 10 jornadas, perdió la mitad de los partidos (San Martín de San Juan, Estudiantes, Boca, Independiente y Defensa y Justicia) y se ubica en séptimo lugar con 49 puntos. Lejos de lo esperado, pero sin objetivos tentadores dado que hubo relajación por ya estar clasificado a la Copa Libertadores 2016.

Tras ganar la Suruga Bank, River cosechó menos del 38% de los puntos.

Además, dentro de las incorporaciones que llegaron a mitad de año, sólo Alario supo ganarse la titularidad, a base de goles (lleva 7) y regularidad. Podemos sumar a Luis González, que en su nueva función de volante central aporta claridad conceptual en los pases, y también llegada al arco rival (anotó dos tantos desde su regreso).

El resto de los refuerzos, con un muy bajo nivel: Nicolás Bertolo, de ser figura en Banfield a una versión apática en River, sin hidalguía, sin proyección, sin profundidad, y por lo tanto quedó relegado. Por otro lado, Milton Casco, que venía flojo en Newell´s, en el Millo sigue en baja sintonía y anoche contra Espinoza sufrió más de la cuenta y en el gol quemero falló en el despeje. Además, Javier Saviola, que tuvo minutos ante el Globo, lleva 15 partidos sin marcar un gol desde su regreso, y contando con chances para hacerlo; mientras que Tabaré Viudez, que tuvo una carta de presentación excelente en la semis de la Libertadores, sigue con altibajos, pero es una opción potable de cara a futuro.

Un caso parte es del de Gonzalo Martínez, volcado sobre el costado izquierdo, que tuvo una noche para el olvido ante su ex equipo, y falló pases que una jugador de su jerarquía no puede permitirse. De ser el Pity explosivo que la rompió en la Recopa, a uno más del montón que no logra desequilibrar y la gente, de a poco, le está haciendo saber su reprobación a sus bajos niveles en los últimos meses por un jugador que ha costado cerca de 40 millones de pesos en inversión.

En resumen, Gallardo tiene 20 días para la revancha, para que su plantel descanse, más allá que este domingo se cierra el campeonato ante Newell´s, donde seguramente jugarán suplentes. Un lapso para replantearse dónde están parados y por qué el equipo sigue sin levantar vuelo. Wanchope Ábila dejó abierta la serie, que se definirá en Parque Patricios. Sin mucho más material a disposición pero con remontadas recientes (caso Cruzeiro), el Muñeco tiene tiempo para analizar antes que sea tarde.

VAVEL Logo