La noche negra de la última línea
Milito define, Rolín y Magallán observan. La dupla central no tuvo una buena noche. Foto: Crónica.

Noche de clásico en Mar del Plata. Los últimos dos campeones del fútbol argentino se veían las caras y el partido prometía. Sin embargo, salvo un pequeño lapso de tiempo, la dinámica del partido tuvo un solo protagonista: Racing. La Academia volvió a darle una lección a Boca Juniors... Un Boca tan joven, que pecó de inocente. 

¿Qué pasó? Rodolfo Arruabarrena mandó en el José María Minella un equipo "muletto", pensando en preservar a los habituales titulares para el Superclásico del próximo sábado. Del otro lado, Facundo Sava no se reservó, prácticamente, nada. Sin su habitual portero, Sebastián Saja, la Academia salió a la cancha con el fin de cambiar la imagen que mostró ante Estudiantes la semana pasada. 

Al conjunto de la Ribera le costó hacer pie en Mar del Plata. Racing madrugó a la defensa, que a los cinco minutos se durmió la primera siesta de la noche para ponerse en ventaja. Los de Arruabarrena marcaron en línea y solo observaron el número de Diego Milito, cuando éste definía solo ante Guillermo Sara. Primera pifia de la noche para la última línea, que sufrió cada avance académico. 

Sin embargo, quienes quedaron más expuestos en esta derrota fueron Lisandro Magallán y Alexis Rolín. La dupla central hizo agua y padeció la presencia de Gustavo Bou. El ex Gimnasia LP erró feo en el segundo gol de Racing, regalándole la pelota a Marcos Acuña, que definió de emboquillada ante la salida desesperada de Sara, que miraba atónito el grosero error de la última línea.

De todas maneras, la defensa no fue en lo único que pifió Boca en la noche marplatense. A los del Vasco Arruabarrena les costó recuperar el balón cuando Racing avanzaba, dejando entrever la necesidad de un cinco clásico, al mejor estilo Pichi Erbes o Andrés Cubas. Pero, además, costó generar juego. Pese a las buenas intenciones de Alexis Messidoro, que mostraba algunos destellos de luz en medio de tanta confusión, el conjunto xeneize no logró hilar un buen juego colectivo y dependió de las individualidades de los delanteros para llegar al arco de Nelson Ibáñez, aunque no tuvo mucho éxito.

Ya en el complemento, a la noche negra de la defensa xeneize se sumó la del árbitro. Boca se acomodó un poco en el partido, pero si no fuera por la vista de Germán Delfino y las ganas de Andrés Chávez, nunca hubiese llegado a la igualdad. A 20 minutos de haber iniciado la segunda parte, Rolín fue en busca de una pelota parada cuando fue ¿derribado? Aunque el agarrón de Gastón Campi fue mínimo, el ex Banfield tenía su chance ante Ibáñez. El portero resultó vencedor en el duelo de los doce pasos, pero el rebote favoreció al delantero xeneize.

El Comandante Chávez se las ingenió para pelear solo con los centrales, mientras Cristian Pavón bajaba demasiado por la banda para poder encontrarse con el balón. La lucha del ex Banfield tuvo sus frutos y encontró el segundo gol tras un centro preciso de Leonardo Jara, en lo que fue la mejor (si no la única) jugada colectiva del conjunto del Vasco.

Sin embargo, la noche negra de la defensa no quedó ahí. Nuevamente, Magallán quedó en el ojo de la tormenta, cuando ¿tomó? a un rival dentro del área. La jugada terminaba en gol de la Academia, pero Delfino decidió cobrar penal y que Bou ponga al frente a Racing.

Pero el fatídico partido de la dupla central no culminaba y el Xeneize sufrió un nuevo cachetazo. La Pantera (Bou) volvería a convertir, luego de que Magallán tome al delantero dentro del área y Delfino cobrara el penal más acertado de la noche y expulsara al marcador central. Aunque, para no ser menos, Rolín también se iría expulsado por una patada.

A partir de allí, Arruabarrena hizo algunos cambios para reacomodar la última línea y que Racing no se floree de más en la noche marplatense. Pero la defensa xeneize no respondió más. Golpeados por las dos expulsiones y los dos penales que valieron la derrota a manos del conjunto del Colorado Sava, los jugadores del equipo de la Ribera prácticamente caminaban en el verde césped del Minella y la Academia pudo haber estirado la ventaja.

Sin dudas, la clave del partido pasó por la floja tarea defensiva y la falta de juego colectivo. Aunque este es el equipo "muletto", el Vasco deberá trabajar y, quizás, pedir un refuerzo más. Boca deberá afrontar un año con varias competencias y, aunque queda tiempo de preparación, es mejor estar listos y que el recambio no haga sentir la ausencia de los jugadores titulares.

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