Rosario Central no lo liquidó y se quedó con las manos vacías
Central volvió a fallar en la final y Coudet dejó su cargo. (Foto: La Capital)

Rosario Central se volvió a quedar con las manos vacías, en las puertas de la gloria, por tercera vez consecutiva. Esta vez su verdugo fue River Plate, el escenario el mismo que la final pasada, y si bien hubo fallos polémicos, los propios protagonistas del Canalla admitieron que el partido lo terminaron perdiendo por impericias propias. Central lo perdía, lo empató, lo dio vuelta, se lo empataron, volvió a ponerse en ventaja y en el último tramo el Millonario marcó por duplicado para gritar campeón.

La historia comenzó torcida para los rosarinos, ya que a los 8 minutos, luego de que Loustau no cobrase un claro penal de Ponzio sobre Teo Gutiérrez, Damián Musto bajó en el área a Ignacio Fernández y Lucas Alario cambió el penal por gol. El equipo de Coudet despertó y pisó el acelerador para sacarle la pelota a River y buscar de la mejor manera posible el arco contrario en un campo de juego en pésimas condiciones.

A los 25' llegaría la igualdad a través de Musto, que redimiéndose de la infracción cometida, no dio por perdida la pelota y en la puja con Batalla le quedó servida para empujarla a la red y largar el desahogo. Y ni hablar cuando cuatro minutos después Gutiérrez se puso el traje de asistidor para habilitar a Marco Ruben, que con una categoría magistral bajó el balón y con un toque tenue daba vuelta el partido.

Sin embargo, y como viene siendo una costumbre ya, Central no supo aguantar el resultado, y a falta de 5 minutos para el cierre de la primera etapa Loustau quedaría en el ojo de la tormenta cuando le cobró un muy polémico penal a favor de River por un agarrón de Gissi sobre Alario. Si bien el agarrón existió, de esos hay mil por partidos, y si se cobraran todos no se podría jugar al fútbol. Pero el árbitro decidió pitar y el goleador millonario decretaba la igualdad en 2.

En el segundo tiempo ambos equipos bajaron una marcha y las acciones se tornaron más parejas, con chances claras e imprecisiones para los dos lados. Pero todavía había más emociones, y fue el Canalla quien pegó de nuevo, cuando a los 17 minutos Lo Celso hizo deleitar a todo el mundo con un exquisito caño, pase para Teo, éste para Fernández y éste para Aguirre, que remató ingresando al área y el buscapié terminó con un rebote de Batalla y Ruben marcando el gol de arremetida.

Y cuando había que liquidar el partido, pasó todo lo contrario. Se le vino la noche a Central. Cinco minutos fatídicos donde todo se vino abajo. Dos fallas defensivas inexplicables y más en una final le permitieron a River dar vuelta la serie y ponerse 4-3 con goles de Alario y el ingresado Alonso. Para colmo, el Canalla debía ir con todo lo que tenía en busca del empate y a los 38' Marco Ruben vio la tarjeta roja por un codazo sin intención pero codazo al fin.

No quedó tiempo para más, Loustau pitó y Rosario Central volvió a quedarse con las manos vacías por tercera vez consecutiva, siendo el final del primer ciclo de Coudet en Central, que durante 2 años llevó al equipo a ser protagonista en todo lo que jugó, pero que por una cosa u otra, siempre faltó algo, siempre pasó algo, para que la ilusión se derrumbara. Ahora será momento de reinventarse, levantar cabeza y seguir para adelante.

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