El dilema del arquero
El arco de la foto de arriba espera por un nuevo guardameta. Foto: La Bombonera

El arco de Boca es un sitio que no tiene dueño luego de la partida de Agustín Orión, quien cubrió con creces los tres palos Xeneizes. Sumado que el llamado a ser sustituto Guillermo Sara no ha tenido grandes actuaciones y algunos goles derivaron de sus errores y luego de su lesión, que le abrió la chance al joven Axel Werner, Guillermo Barros Schelotto le solicitó un arquero de jerarquía y experiencia al presidente Daniel Angelici.

La danza de nombres es grande. Primero intentaron con Agustín Marchesín y Nahuel Guzmán, ambos arqueros desempeñándose en la Liga Mexicana pero a ambos los tacharon luego de que decidieran seguir en el país azteca. Luego apareció Mariano Andújar, actual arquero de Estudiantes de La Plata por el cual ya hubo un primer intento de contratarlo por 2 Millones de dólares más la cesión de un jugador, propuesta que fue rechazada. Se espera que esta tarde el club de la Ribera haga un nuevo y último intento por contar con los servicios del veterano arquero de 33 años del Pincha y se cree que la oferta sería de 2.700.000 dólares netos.

Por las dudas, el cuerpo técnico y los dirigentes están estudiando otros nombres en caso de que la propuesta sea rechazada y se ha instalado el rumor de que el arquero colombiano del Arsenal de Inglaterra, David Ospina, sería la carta que tiene escondida Guillermo para el arco Xeneize. La traba en este caso es el monto que pediría el arquero de la selección cafetera, quien seguramente percibe un buen sueldo en dólares y no estaría dispuesto a sufrir una rebaja alta de su salario.

En caso de que no se consiga traer a ningún arquero, el Mellizo planea brindarle la confianza del arco al ex Atlético de Rafaela Werner, quien con sus jóvenes 20 años ha tenido la responsabilidad de defender un arco por el que han pasado porteros con mucha historia. El futuro de los tres palos boquenses se decidirá en poco tiempo y hay pocos nombres que cuentan con chances netas de tener semejante responsabilidad. Los guantes esperan por su nuevo dueño.

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