La mirada xeneize: balance de lunes
LLegó la hora, Bombonera el domingo, Guillermo y Gustavo pensando.

La mirada xeneize: balance de lunes

La observación fina de los mellizos. Trabajos y regresos de la semana.

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Alejandro de la Rua

Lunes, día de balance. Los mellizos frente a la semana previa al debut 2017 en la Bombonera. Uno supone que no deben haber quedado muy conformes con la primera porción de la etapa inicial.

El comienzo de partido frente a Banfield no fue bueno. Gago muy marcado, el centro del campo lento y Centurión/Pavón en su propio partido. Banfield copó la cancha y, si el árbitro de línea hubiese trabajado con tecnología al instante, el partido se hubiese puesto 0-1. Conociendo la habilidad de Falcioni para cerrar caminos a su arco, a Boca le hubiese costado mucho más imponer condiciones en el encuentro.

Pero si mi abuela fuese hombre sería mi abuelo. O sea, eso no pasó. No fue gol. Boca convirtió antes, Rossi atajó la más difícil, y luego todo se simplificó.

Para un entrenador común esto no se analizaría. Pero los mellizos no deben estar contentos.

Primer punto, ¿si marcan a Gago como sale Boca? Deberán ayudar más Barrios (o Pérez si vuelve) y Bentancur. El regreso de Peruzzi también va a contribuir. La estructura de salida de finales del 2016 era efectivo y lujoso. Los circuitos de fútbol que generaban los volantes y laterales, a un toque, desconcertaban a los rivales. Pérez y Peruzzi tiene mejor pie que Barrios y Jara. Gino, además, desahoga más a Pavón.

Segundo punto, Centurión, si se recupera, se pasó más tiempo tirando caños y desafiando a pelear en Puerto Madero, que generando espacios para sus compañeros. Tirón de oreja y amenaza de banco pueden servir.

Tercero, la contra presión. Boca se vio superado en los primeros 20 minutos. No pudo contrarrestar la táctica del “Taladro”. En la Bombonera no se puede dar esa ventaja. Talleres juega bien. Hay que presionar desde la pitada inicial. La cancha que late va a ayudar.

Los mellizos tienen una larga semana para pensar en regresos, cambios, tácticas, pelota parada (poco y nada en lo que llevan como técnicos) y otras incertidumbres.

Nosotros los hinchas ya tenemos preparada la camiseta, la bandera, el gorro y la promesa de un suculento “chori” en nuestro retorno al templo. ¡Que sea con alegría!

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