La pesadilla de jugar como visitante
Las dos caras de la misma moneda: la alegría de Scocco y el desazón de los velezanos. Foto: La Capital.

La pesadilla de jugar como visitante

Vélez fue goleado 3-0 en Rosario frente a Newell's. Demasiados errores defensivos e imprecisiones facilitaron el trabajo de Scocco que se lució con tres goles. Fuera de casa, el Fortín no gana desde hace 11 meses y sólo consiguió dos puntos en nueve encuentros en este certamen.

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Cristian Conde

Tras una victoria agónica en la última fecha ante Estudiantes, Vélez volvió a mostrar un bajo rendimiento ante Newell's. No sólo perdió por 3-0, sino que fue un paso atrás de la mejoría que había mostrado la semana anterior. Y, por si acaso, la estadística no miente: casi un año sin ganar fuera del Amalfitani.

El partido comenzó con innumerables imprecisiones en ambos bandos. El local se limitó a los pelotazos ante la presión alta rival, mientras que el visitante malogró muchos pases al tratar de salir jugando desde la defensa.

Vélez no vence a Newell's en Rosario desde el Apertura 2004. En aquel entonces, el Roly Zárate marcó para el 1-0. En total, son 13 años.

De hecho, dos despropósitos velezanos aseguraron la apertura del marcador. En primer lugar, un choque entre dos jugadores en tres cuartos de cancha, que derivó en una contra liderada por Facundo Quignón. Y en segundo, la defensa, que jugó mal la trampa del fuera de juego, habilitando de esta manera a Ignacio Scocco para que marcara el 1-0 eludiendo a Fabián Assmann.

A partir del gol recibido, el Fortín se hizo con la posesión de la pelota. Leandro Desábato se metió entre los centrales formando una línea de tres, para que de esta forma, los laterales se desprendieran al ataque. Sin embargo, y pese a la paciencia, la generación de juego fue demasiada lenta y anunciada. Al rival se le hizo cómodo resguardarse y hacer contraataques.

Con este resultado, Vélez se transformó en el tercer equipo más goleado (24), detrás de San Martín de San Juan (27) y Arsenal (29).

Con los receptores tapados, la redonda estuvo más tiempo en los pies de los zagueros. En una de las salidas, Lautaro Giannetti regaló un pase en mitad de cancha que derivó en Eugenio Isnaldo, quien aprovechó la espalda del canterano y habilitó a Scocco. El delantero se escapó en velocidad de Cristian Nasuti y definió al segundo palo para el 2-0 en 35 minutos.

Vélez no levantó el rendimiento en el resto de la primera etapa. Por eso mismo, y en el entretiempo, Omar De Felippe envió a Héctor Canteros en lugar de Diego Zabala, lo que suponía una mayor precisión y generación de juego. Poco cambió, ya que el comienzo del segundo tiempo fue un espejo del primero. Assmann tapó, en una gran estirada, la definición de Maximiliano Rodríguez, que había llegado con lo justo para culminar un nuevo contraataque.

Los gestos corporales de los jugadores velezanos sugerían una gran carga moral. Esto se evidenció en el tercer gol: Scocco, en una tarde infernal, recibió solo a 25 metros del arco y disparó un remate certero que Assmann no pudo desviar. Apenas se habían jugado cinco minutos.

En una imaginaria tabla contando los puntos visitantes, el Fortín marcha último con apenas dos puntos, compartiendo la posición con Arsenal, el último de la general. Dos empates y siete derrotas son los números.

Con el 2-0 en contra, los de Villa Luro insistieron con la tenencia de la pelota. Pero la primera intervención obligada de Luciano Pocrnjik recién llegó en el minuto 13, cuando Canteros efectuó un disparo fácil para el arquero leproso. Se encendió una luz de alerta para el Burrito Martínez, que a 20 del final, hizo gestos de no poder continuar. Jorge Correa entró en su lugar; el delantero se sentó en el banco de suplentes desatando su vendaje en el tobillo izquierdo mientras esperaba al kinesiólogo. Aún no se detalló alguna lesión, pero sí se sabía en la previa que no estaba pleno físicamente para disputar el partido entero.

El resto del encuentro fue marcado por la impotencia de Vélez, que a pesar de controlar la pelota, con casi el 62% de posesión, no pudo generar gran peligro. Esta derrota de visitante no es una más, es un vivo recordatorio de que el equipo no gana en esta condición desde abril del año pasado. De momento, el equipo suma 17 puntos y marcha 22°.

La próxima fecha, los de De Felippe jugarán ante Huracán, que reviviendo fantasmas del pasado, será una nueva final. Claro está, que lo que está en juego no es un título, como sucedió en el Clausura 2009, sino que es la lucha por la permanencia en Primera División.

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