Aprender a ser los mejores del mundo.
Aprender a ser los mejores del mundo.

Paranoia. Es la única palabra que se me viene a la mente. El seleccionado afronta su partido más critico desde 2009, llegando a una 13° fecha con igual cantidad de puntos que en aquella eliminatoria (19), pero en posición de repechaje. En anteriores artículos mencionaba la rareza de estas eliminatorias, con resultados irregulares (incluso el propio Brasil arrancó mal, y se acomodo con 6 triunfos al hilo), donde cualquiera le gana a cualquiera, y en cualquier cancha.
Fueron 5 meses largos, donde se criticó todo sector y jugador del equipo, un equipo que a lo largo de los últimos 4 años tuvo la mejor performance de todas, así lo marca FIFA, en su ránking.
Lastimosamente esta selección tiene una cruz, un estigma que acarrean otras selecciones, desastrosas, que rompieron la relación con la gente.
Lamentablemente los argentinos tenemos memoria de muy corto plazo (me incluyo), y no recordamos los errores infantiles en 2002, 2005, las expulsiones innecesarias en 1998, o la mala suerte en el 2004, o las ultimas 3 finales. No hace falta poner las instancias, nuestras memorias pondrán en funcionamiento los recuerdos y podremos sacar nuestras propias conclusiones.
Cargamos con el peso de la historia, de no dar una vuelta desde hace 24 años. De creernos los mejores sin llegar a lo más alto.
Mañana el presente  no será distinto, quizás cambie un poco, pero hay que tener bien en claro que este equipo supera la efectividad en un 70% en torneos oficiales. Que en los últimos 4 años perdió solo 4 veces, con todas las limitaciones que dio.
Quizás necesitamos paciencia, quizás es un ciclo cumplido, quizás dependemos de Messi. Solo el tiempo lo dirá.
Por lo pronto, mañana será un partido más, que las circunstancias lo hacen tener un sabor diferente.

Hay que aprender a ser los mejores del mundo, no dudo en ningún momento en pensar que tenemos a los mejores. Quizás la suerte nos acompañe alguna vez. Vivir del presente y mejorarlo, para poder dejar de lado el pasado.
Quizás la llave está, en ser objetivos antes de repetir lo que dicen los malaleches.

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