Goleador hay uno solo

Partido sufrido, peleado. Cerca del final, Carlos Auzqui fallaba lo que era el gol para liquidar la historia en la cancha de Boca. El ex Estudiantes falló y todo el banco de River lo lamentaba. Boca iba a la carga con toda su artillería por el empate y con el público a su favor. Augusto Batalla se recibía de héroe con una doble tapada. El reloj avanzaba a paso lento. Y Boca tenía acorralado a River, hasta una mala entrega en el medio que terminó en los pies de Nacho Fernández al minuto 45 del segundo tiempo, que terminó cediéndola al medio para que Sebastián Driussi, con el carril liberado, se enfrente por el medio a Agustín Rossi y con un zurdazo, lo fusile para el grito de desahogo, de felicidad, que cortó con tanta angustia y le dio el merecido triunfo de River en La Bombonera.

Un gol inolvidable para Sebas, que le había facturado ante este equipo en el triunfo del verano y en el último Superclásico en el Monumental, aunque de poco sirvió, ya que el triunfo fue del Xeneize. Pero el fútbol da revancha y el Gordo se encargó de decorar el resultado, importando muy poco la amarilla por sacarse la camiseta y mostrar su tatuaje de león en la espalda, ante miles de simpatizantes boquenses.

En la temporada, en 36 PJ, Driussi lleva 21 anotaciones. Bestial.

Este gol no sólo representa para el delantero la alegría lógica de ganar un clásico de visitante, con todo lo que eso significa, y de una manera tan contundente. Sino que sigue sumando en su cuenta personal y llega a 15 goles en el campeonato, superando por uno a Darío Benedetto, quien hoy no pudo anotar, y se posiciona como el goleador absoluto del torneo.

Un estímulo enorme para el atacante de 21 años, que hace un año tenía un pie y medio fuera de River, pero desde que se destapó, fue clave para ganar la Recopa y la Copa Argentina el año pasado, y responsable del tan buen arranque en 2017, tanto la Copa Libertadores como por el certamen doméstico, luchando por el título. Sin dudas, el gol más emblemático de su corta carrera, y demostrando que todavía no llegó a su techo. Esta vez, para ganar un partido clave en la casa de Boca.

Así liquidaba el pleito Driussi:

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