Los números de Paolo
Montero junto a su fiel ayudante, el Chengue Morales. (Foto: Web)

Nadie podrá negar que Eduardo Coudet marcó un cambio durante su etapa en Rosario Central como entrenador. Si bien no pudo coronar su trabajo con ningún título, sepultó todas las dudas que circulaban alrededor cuando fue designado para hacerse cargo del barco y reemplazar a Miguel Ángel Russo a fines del 2014.

Claro, en un fútbol mayoritariamente resultadista, el proceso del Chacho culminó tras perder la final de la Copa Argentina frente a River, lo cual se sumó a la eliminación en 4tos de final de Copa Libertadores ante Atlético Nacional y la anterior edición de Copa Argentina contra Boca. Muchos méritos por haber llegado a dichas etapas, pero lamentablemente el título no llegó y su ciclo llegó a su fin.

Y así fue como entra en la historia Paolo Montero, diferente en cuanto a los planteos y la forma de ver y entender el fútbol, pero muy similar con respecto a su llegada. Cuestionado por la mayoría debido a su mala forma de salida en sus dos clubes anteriores (Boca Unidos y Colón) y el poco o nulo conocimiento de lo que es el mundo de Rosario Central, el uruguayo hizo silencio estampa y en base a mucho trabajo, humildad y más aciertos que errores en pos del mejor funcionamiento del equipo, se está ganando el respeto del hincha.

Nos metemos de lleno en los números de Montero desde su llegada al Canalla, y rápidamente podemos decir que durante ese lapso de 10 partidos en el torneo el equipo cosechó 7 victorias, un empate y 2 derrotas; desglosando, fueron 4 triunfos en el Gigante, la igualdad en Junín ante Sarmiento y las derrotas en el debut con Godoy Cruz en el Gigante y en la visita a San Lorenzo. Además, abrochó la clasificación a 16avos de la Copa Argentina ante Cañuelas en cancha de Unión.

Pero para ser más específicos, hay que hacer hincapié en que Rosario Central con Montero como entrenador sumó 22 puntos de 30 disputados, estuvo 7 fechas sin perder (solo empató una vez) hasta el partido con el Ciclón y se recuperó ganando el clásico ante Newell's, con el envión anímico que otorga un partido de esa magnitud.

Y la mayor diferencia es que, sin ánimos de hacer una comparación odiosa porque en aquel momento el Central de Coudet estaba abocado a la Copa Argentina, tras la fecha 14 (la última antes del receso) el equipo se encontraba prácticamente en el fondo de la tabla con apenas 15 puntos, y con 10 partidos en el lomo Montero lo llevó a la 10º colocación con 37 unidades y en zona de clasificación a la próxima Sudamericana, algo que parecía una utopía a principios del 2017. 

La victoria frente a Newell's fue muy importante, pero no hay que dormirse en los laureles, ahora se vendrán Racing y River, al torneo aún le quedan varias fechas y lo mejor para Rosario Central es poder culminar lo que va del proceso de Paolo Montero clasificando a una copa internacional, volver a dicho plano y ser protagonista nuevamente como así lo indica la historia auriazul.

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