Un paso más al abismo

Tigre será el equipo más comprometido para mantener la categoría en la Superliga que viene. Los malos resultados no cambiaron con el Lobo Ledesma y el Matador depende de un verdadero milagro. Las consecuencias de tres años donde se hicieron mal las cosas.

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Nicolás Diz
Un paso más al abismo

Todo puede empezar a relatarse a comienzos de 2016. El año anterior, Tigre quedaba eliminado en primera ronda de la Copa Sudamericana ante Huracán y quedó afuera de la Liguilla Pre-Sudamericana a manos de Colón, en Victoria, lo que fue él adiós de Gustavo Alfaro. Lo que vino después, la debacle: se apostó por la juventud de Mauro Camoranesi y Facundo Sava, sin éxito. Se apostó a la experiencia, de Pedro Troglio y de un ídolo como Ricardo Caruso Lombardi: también decepcionaron. Se volvió a darle una chance a un DT joven, Cristian Ledesma, sin experiencia previa, y Tigre volvió a padecer en la Superliga. 

Entre tantos cambios de DT, que obedecieron al humor popular (la vuelta de Caruso, que fue pésima en números), lo paradójico es que la campaña que aún mantiene al Matador en Primera División es la de Alfaro, en 2015, con 46 puntos en ese torneo anual. Para la próxima temporada, la 2018/19, Tigre perderá esas valiosas unidades (al igual que los 20 puntos del Transición 2016) y su promedio tendrá la exigua cosecha de 2016/17 (31 puntos) y la de la Superliga 2017/18 (24 puntos). Tigre empezará el campeonato post Copa del Mundo en el último escalón en la tabla de promedio, solo por encima de los dos ascendidos de la B Nacional (Aldosivi y el ganador del reducido que tiene a San Martín de Tucumán, Sarmiento, Brown de Adrogué y Agropecuario), y once puntos abajo de San Martín de San Juan y Belgrano, sus competidores directos. Descenderán otros cuatro equipos el año que viene. Así de dura es la realidad.

Faltan los dos equipos provenientes de la B Nacional (Foto: Promiedos).
(Foto: Promiedos).

Muchos comparan este momento con el de la temporada 2011/12. Por entonces, dirigía Rodolfo Arruabarrena y contaba con los malos números de 2009 (con Diego Cagna) y 2010 (con Caruso). No obstante, ese plantel matador contaba con figuras en su mejor momento: Román Martínez, Lucas Orban, Mariano Echeverría, Cachete, Diego Castaño, Rubén Botta y más los históricos Martín Galmarini y Carlos Luna en plenitud física. Tigre logró la salvación en la última fecha del Clausura 2012, con chances matemáticas de salir campeón y aún así jugar la Promoción. Finalmente, el Matador fue subcampeón de Arsenal, se salvó de todo y disputó luego la Sudamericana. Fue un año inolvidable en Victoria, en un momento anímico totalmente opuesto al actual.

El Lobo no cambió la ecuación

Caruso se marchó a fines de 2017, con solo 8 puntos en 12 fechas jugadas de Superiga, con la polémica de los 28 refuerzos, muchos de los cuales no jugaron ni un minuto en el campeonato. En 2018, asumió Cristian Ledesma, que como jugador salió campeón en San Lorenzo y River, y fue referente de Argentinos Juniors. El Lobo, a diferencia de Camoranesi y Sava, no había tenido ninguna experiencia previa al frente de otro equipo. Su perfil era una incógnita. Decidió recortar a gran parte del plantel y sumó a caras conocidas de renombre: las vueltas de Ignacio Canuto, Diego Morales, Diego Sosa, Agustín Cardozo, Fede Gonnzález, más Sebastián Prediger. Un equipo más competitivo que del año anterior. 

Las expectativas en la previa eran buenas, más considerando que en tema promedios, había cuatro equipos ya casi condenados, dándose la lógica (Arsenal, Temperey, Chacarita y Olimpo). Había que engrosar los números en las 15 fechas restantes, pero la realidad estuvo lejos de eso, viéndose en cancha a un equipo apático en todo sentido: 15 PJ, con tres victorias (Argentinos, Gimnasia y Olimpo), seis empates y seis derrotas. 16 puntos de 45 en juego en 2018. Eficacia de 35,5. Arrancaban en las mismas condiciones eran Vélez y Huracán: el Fortín sumó 24 puntos este año y el Globo (de Alfaro) 27, y metiéndose en la Libertadores 2019. Las comparaciones son odiosas, sin embargo, por la permanencia, solo sirve ganar.

Con la incógnita de la renovación de los ídolos (Chimi Blengio, Pato Galmarini y el Chino, cuyos contratos vencen el 30 de junio), con poco para rescatar a nivel futbolístico (Canuto, Prediger, González) y Ledesma con poco crédito para los hinchas, el Matador tendrá un mes de pretemporada para la batalla que viene: la responsabilidad de mantener al Matador en la elite del fútbol argentino, lugar de privilegio que lleva 12 años consecutivos. Para ello, tendrá que hacer una campaña para campeón en la siguiente Superliga.

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