Martín: "Lo tenemos que vender"

El vicepresidente tercero de Unión reflexionó sobre la posible venta de Franco Soldano, quien ha sido clave para la exitosa campaña de Unión. Además se mostró triste por aquella vez en que Leonardo Madelón decidió dirigir a Belgrano de Córdoba y anticipó su postura por disputar la Copa Sudamericana 2019.

Martín: "Lo tenemos que vender"
Martín y un balance positivo sobre la actualidad del Tatengue. Foto: El Litoral

Unión culminó el semestre con una victoria por 1-0 frente a Independiente en el estadio 15 de Abril y de esta manera se aseguró la clasificación a la próxima Copa Sudamericana.

El vicepresidente tercero Marcelo Martín desde Rusia, brindó unas palabras e hizo un análisis sobre la posible venta de Franco Soldano: “Lo tenemos que vender, pero por una cifra que en Unión jamás se haya escuchado, o sea una oferta que supere los 2.000.000 de dólares. Es un delantero, goleador, tiene 23 años, pasaporte comunitario, no se lesiona, buen chico. Tiene todo y nosotros tenemos que aprovechar. Yo sé que los jugadores no son vasos ni copas que se venden en una tienda, pero hay un mecanismo de venta que se hace posicionando al futbolista en el mercado extranjero. Y eso requiere trabajo”.

Por otra parte, reflexionó sobre la continuidad de Leonardo Madelón como director técnico: “Madelón no debería haberse ido ni siquiera a Belgrano. Te lo digo porque se lo dije a él. Con Leo tuvimos un divorcio no querido cuando se fue y nos costó caro a los dos. Eramos un “matrimonio” con algunas discusiones pero que no daba para que nos divorciemos. Nosotros tenemos que armar un proyecto de Unión de futuro que no esté atado a la inmediatez. Y Leo representa esa idea”.

También hizo referencia a la Copa Sudamericana 2019 que disputará el equipo santafesino: “Hay que tener cuidado, no tirar manteca al techo y que esto se transforme en un boomerang. Una vez, José Luis Meiszner era presidente de Quilmes y fue a jugar al Morumbí contra San Pablo, imaginó un escenario que no era el correcto, se embelesó y un año después de ese partido, su club estaba en la segunda categoría. Hay que hacer las cosas bien, porque jugar la Sudamericana no es emborracharse, porque no es una fiesta de 15”.