¿Qué pasa con el Chino?
Grito de gol, tan acostumbrado en el goleador matador. ¿Habrá sido su último tanto en el Coliseo éste penal contra Banfield? (Foto: Infobae).

¿Qué pasa con el Chino?

Carlos Luna, ídolo y goleador centenario de Tigre, se tomó tres días de licencia y su futuro es una incógnita. Casi descartado por Mariano Echeverría y con mala relación con el presidente, el Chino está analizando si continuará en Victoria.

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Nicolás Diz

Tigre está viviendo uno de sus peores momentos desde su regreso a la máxima categoría. Es que justamente está jugándose sus últimas fichas para continuar en la elite del fútbol argentino, defendiendo 12 temporadas consecutivas en la A, como nunca antes lo había logrado. Pero las últimas magras campañas, con el desfile de entrenadores y planteles enteros en el medio, están condenando al Matador, que sigue en la zona roja de descenso, está a 10 puntos de la salvación y tiene tres rivales encima en la tabla de promedios, sin poder aprovechar las derrotas de estos.

El equipo de Mariano Echeverría viene de perder por 2-0 ante Newell´s en Rosario, con una pálida actuación. Sin embargo, eso no fue lo peor de todo, ya que hubo un clima caliente en el vestuario tras la derrota y una grieta que ya es indisimulable, con uno de los referentes del equipo que está al margen de la consideración del Flaco: Carlos Luna, que se quedó afuera de los relevos en Rosario y en toda la Superliga, tan solo disputó 31 minutos. Con la situación complicada en lo futbolístico, se suma un nuevo problema, dado que el Chino, al no ser considerado, decidió tomarse una licencia de 72 horas y tras el partido de la 10° fecha de la Superliga, ante Lanús, tomará una decisión que puede alejarlo del club de sus amores.

Foto: Tigre Oficial.
Foto: Tigre Oficial.

En el día de ayer, hablaron con el programa televisivo Somos Deporte el capitán, Martín Galmarini, y el presidente del Club, Ezequiel Melaraña, quienes trataron de calmar las aguas. El Pato desmintió los rumores de conflicto físico: "No hubo piñas entre nosotros, no pasó nada de lo que se está diciendo. Sí fue un vestuario convulsionado, triste y dolido". Y respecto a la caída ante La Lepra, fue más que autocrítico: Entendíamos todos que era una posibilidad sumamente importante, que veníamos de ganar y que todos llevábamos a Rosario la ilusión de conseguir otra victoria, de arrimarnos un poquito más porque los resultados hasta el sábado (de los rivales directos) eran positivos. La imagen no fue buena, ni por asomo a la que queremos dar. No estuvimos a la altura del acontecimiento que nos estábamos jugando. Estoy acá para decir la verdad. Lo más sano es hablar de frente y decir las cosas como son".

Por su lado, Melaraña expresó sobre su gestión y acerca de Luna en particular lo siguiente: "Desde que soy presidente, el reflejo es que me estoy equivocando más de lo que estoy acertando. Me hago cargo de eso, no me hago el distraído ni miro para otro lado. Digan lo que digan, en la Comisión Directiva las decisiones las tomamos en conjunto. Y respecto a los rumores de pelea, dijo esto: "El vestuario se expresó lo que se vio en la cancha. Estábamos todos con los ánimos arriba y sucedieron cosas en un tono alto. Pero todo quedó ahí, con el partido a flor de piel. El Chino se expresó de distintas maneras, pero no hubo pelea entre jugadores, sí hubo un tono elevado".

Consultado por el caso del goleador, el presidente aseveró que el atacante tiene vínculo contractual con la institución y que desea que continúe en Victoria: "Que yo tenga ganas de que Luna no juegue más en Tigre no tiene ningún asidero. Lo reflejan los 16 años desde que estoy en el club, responsable del fútbol, en cada salida y vuelta del Chino al club. Mucho menos habiendo sido hace menos de cuatro meses que firmó un contrato, diciéndole a él que mi voluntad era que siga jugando y que se retire con la camiseta de Tigre. Yo no soy quién para decidir qué ídolo histórico del club deje o no de jugar, no pasa por una decisión personal".

Al margen de las declaraciones, la realidad es que el oriundo de Piquillín se está entrenando por su cuenta, lejos del plantel, con diferencias importantes con el cuerpo técnico y dirigencia. A sus 36 años, con 104 goles en el Matador y la idolatría de toda la gente, está más lejos que cerca de celebrar otro tanto más. Tiene contrato hasta mediados de 2019, sin embargo, todo parece indicar que no hay vuelta atrás, si sigue estando debajo de Vera, González, Ramírez y Silveira. ¿Seguiremos viendo al Chino con la azul francia y rojo bermellón? 

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