Una cita con la historia
Los once guerreros en la ida. En la vuelta, la formación de inicio puede quedar en la historia (Foto: CARP Oficial).

Una cita con la historia

River afrontará, ante su gente, el compromiso más importante de sus 117 años de historia. Por rival, contexto y lo que está en juego, la presión es inmensa. Sin embargo, de la mano de Gallardo y de un plantel copero, el Millo irá en búsqueda por sumar un capítulo dorado ante el rival de toda la vida.

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Nicolás Diz

Hablar de River es hablar de gloria, de prestigio, de títulos, del Monumental, de su hinchada, de sus laureles en más de 177 años de historia. Desde Bernabé Ferreyra en la década del ´30 a La Máquina demoledora de los ´40, de los goles de Ángel Labruna y Pinino Más, del carácter de Pipo Rossi, de las lecciones de arquero que daba Amadeo Carrizo, de la aparición de Mostaza Merlo, guerrero de mil batalla, de los tiros libres de Daniel Passarella (capítulo aparte su gestión como presidente), de la hidalguía de los campeones del mundo con la Selección y con River, Oscar Ruggeri y Américo Gallego, de la magia del Beto Alonso, de las gambetas del Burrito Ortega, del mágico River de Ramón de los ´80, de Los Cuatro Fantásticos del 2000 con Saviola y Aimar a la cabeza, de la boba de Andrés D´Alessandro y la idolatría bien ganada de Fernando Cavenaghi.

River fue tricampeón local (35 títulos en Primera División), tricampeón de América, campeón del mundo. Pero la envergadura de esta final supera todo.

Como en toda historia, hay capítulos oscuros, tal como la sequía de 18 años sin vueltas olímpicas que sepultó el equipó de Angelito del ´75, o la tarde fatídica de 2011 en el Monumental. River resurgió como el ave fénix, y desde las cenizas reconstruyó su identidad, su impronta, su sello. Primero con Ramón Díaz, que volvió para irse ganador de su casa, Núñez, y luego con la aparición de Marcelo Gallardo, que como jugador ya había demostrado su talento con goles y títulos. Con el saco de DT, su rol de motivador, potenciador de talentos, su estrategia y su templanza  a la hora de declarar y tomar fierros calientes, el Muñeco ha demostrado dejar un legado que trascenderá mucho más que su ciclo, que ya superó los cuatro años. Convirtió a River en un cuadro copero, lo que históricamente le ha costado. Cambiaron los planteles, pero nunca cambió el foco, el objetivo, la meta: llegar lejos, superar fronteras, superar karmas y gritar su nombre con fuerza, para que se escuche en todo el continente. Sudamérica tendrá un nuevo soberano, nada menos que uno de los dos gigantes de la Argentina, River o Boca.

El Xeneize, que se armó con todo para conquistar su postergada séptima, ha sufrido al River de Gallardo, que sabe cómo afrontar los mano a mano. Tal como hizo en la Copa Sudamericana 2014, en la emotiva noche de Marcelo Barovero, o como en la Copa Libertadores 2015, que por razones extrafutbolísticas, no se completaron los 180 minutos, pero River había demostrado, en cancha, ser más. O como en la primera Superfinal de 2018, por la Supercopa Argentina, con la victoria 2.-0 de un equipo que venía diezmado y desde entonces resurgió encadenó un invicto histórico. Y, además, las alegrías por torneos domésticos, sobre todo a domicilio, en Brandsen 805. Un especialista en estos clásicos.

Mencionamos a grandes ídolos de la historia del Club. Para muchos hinchas, también lo son Jonatan Maidana y Leonardo Ponzio, dos referentes que vivieron desde adentro el peor momento, lucharon y ahora disfrutan de este presente. Es la hora de grabar otros apellidos en los pergaminos sagrados. Los nombres de Javier Pinola, de Franco Armani, de Gonzalo Martínez, de Lucas Pratto, de Rodrigo Mora. La nueva generación. La generación que está a 90 minutos de una hazaña del tamaño del Monumental, de una gloria sin precedentes. River, ¿estará a la altura de las expectativas?

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