Armani de la Copa
El arquero campeón de América (Foto: River Oficial).

Armani de la Copa

El arquero de River fue fundamental para la cuarta conquista de la Copa Libertadores. Con pasado glorioso en Atlético Nacional, Franco Armani fue figura en cada llave que terminó con la consagración en Madrid.

diznico01
Nicolás Diz

El año pasado, la espina de la eliminación en semifinal ante Lanús recién se terminó de curar el pasado 9 de diciembre, cuando entre Jonatan Maidana, Leonardo Ponzio y Marcelo Gallardo alzaron la Copa Libertadores de América en el Santiago Bernabéu. Se sanó de un golpe que tuvo a los arqueros del año pasado en el ojo de la tormenta (Augusto Batalla, Germán Lux y Enrique Bologna).

En el verano, Rodolfo D'Onofrio cumplió un viejo anhelo del Muñeco: Franco Armani, garantía de seguridad, multicampeón en Atlético Nacional (donde ganó la Copa Libertadores 2016) y listo para asumir el desafío de defender "el arco más grande del mundo". Vaya si cumplió: Armani atajó en los 14 partidos de la Libertadores 2018, con nueve goles recibidos y siete vallas invictas en la campaña al Olimpo de América.

El guardameta, actualmente de Selección Argentina (debutó en la Albiceleste nada menos que en la Copa del Mundo en Rusia), fue determinante en cada instancia del certamen: en la fase de grupos, si bien tuvo un debut agridulce en el empate 2-2 ante Flamengo en Río de Janeiro, se destacó en el empate sin goles contra Santa Fe en el Monumental y fue determinante en el triunfo 1-0 a Emelec en Guayaquil, tapando un mano a mano en el último minuto a Marlon de Jesús. En el Grupo 4, Armani solo recibió tres tantos y cerró su arco en cuatro de los seis partidos.

En octavos, post Mundial, llegaba la hora de enfrentar a un gran candidato: Racing Club, el equipo de Eduardo Coudet. Armani volvió a amargar al Chacho (como en 2016, cuando dirigía a Rosario Central) con una tapada sensacional sobre la hora en la ida en el Cilindro, a un cabezazo de Franco Cristaldo. River jugaba con 10 hombres desde el primer tiempo y aguantó la embestida de la Academia para finalizar 0-0 en Avellaneda y luego rematar 3-0 en el Monumental.

Foto: Olé.
Foto: Olé.

Ya en cuartos, River regresaba a Avellaneda a medirse ante el Independiente de Ariel Holan, campeón de la Copa Sudamericana. De nuevo en el primer partido, en el Libertadores de América, Armani cerró su valla y tuvo una atajada espectacular, ante Emmanuel Gigliotti, cuando el 9 del Rojo tenía todo para meter el gol, pero las manos de Armani lo impidió: de nuevo, 0-0. En la vuelta, pudo haber hecho algo más en el gol de Silvio Romero, aunque River ganó 3-1 y avanzó a semis.

Entre los cuatro mejores del continente, había que enfrentar al último campeón de la Libertadores, Gremio, y encima definir en Brasil. En la ida, Michel adelantaba al cuadro gaúcho en el Monumental, de cabeza y tras un córner donde Armani calculó mal el espacio (con complicidad de la defensa). No obstante, el ex Deportivo Merlo se reivindicó nada menos que en el Arena do Gremio: River caía 0-2 en el global y Gremio se disponía a liquidar la serie, con un mano a mano de Everton, que no contaba con la intuición del 1 del Millonario, que le ahogó el festejo. Luego, River daría vuelta el pleito en Porto Alegre y a la final de América.

En la gran final, tocaba Boca Juniors, el máximo rival, el Superclásico. El Xeneize, con un gran arsenal ofensivo, representaba un enorme desafío, pero el 1 supo estar a la altura. En el cotejo de ida, en La Bombonera, Armani tuvo una flojo respuesta en el gol de Ramón Ábila y poco pudo hacer en el cabezazo de Darío Benedetto, no obstante, en la última jugada del partido, Benedetto tuvo el 3-2 en sus pies, y cara a cara, el arquero de River le desvió su remate y salvó el empate 2-2.

La postergada finalísima en el Monumental terminó jugándose en Madrid. En la misma, Armani no tuvo atajadas rutilantes: nada para hacer en el gol de Boca al terminar el primer tiempo, porque Benedetto venía en velocidad, pasó a los centrales y definió con campo y sin marca. En el segundo tiempo, Boca no atacó y recién avanzó en el alargue, ya cuando River había dado vuelta el partido. El Xeneize fue a puro centro y el arquero sacó todo lo que merodeaba el área chica, y en la última jugada, despejó con los puños un envío aéreo que iba a buscar Esteban Andrada, el arquero rival, y ello provocó la contra y el gol final de Pity Martínez con el arco vacío.

El uno de América. El uno ganador. El uno que llegó para lograr este objetivo. El uno que vuelve a alzar la Copa Libertadores a base de atajadas esenciales. El uno hecho para River.

Foto: CARP Oficial.
Foto: CARP Oficial.
VAVEL Logo