El sello de Pipo
Ortíz abraza a Menossi, junto a Montillo. Tigre se está acostumbrado a ganar y jugar como la situación amerita (Foto: Olé).

El sello de Pipo

Tigre pasó de la resignación a la esperanza con Néstor Gorosito, con quien sumó casi puntaje ideal y le cambió la mentalidad al plantel, que está explotando toda su capacidad.

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Nicolás Diz

Como siempre se dice, los promedios son consecuencia de mañas campañas y años enteros de malas decisiones. Por Victoria han desfilado varios planteles y entrenadores que han llevado al equipo a este momento en la zona roja. Y en esta misma Superliga empezó Cristian Ledesma, siguió Mariano Echeverría y en la recta final tomó el mando Néstor Gorosito, mirado de reojo por algunas declaraciones desafortunadas y el affaire de la final en el Morumbí. A priori, Pipo debía tratará de terminar la Superliga de forma decorosa y armar un equipo para volver lo más pronto posible a Primera. Sin embargo, desde que asumió, el Matador ganó cuatro partidos y empató uno, sumando 13 puntos de 15 en juego en el torneo, pasando del último lugar en la tabla de promedios a estar a tres puntos de la zona de salvación (y con chances de clasificar a la Sudamericana si se salva).

Tigre la tiene muy difícil aún, porque tiene que ganarle primero a Racing, el líder de la Superliga y con chances concretas de ser campeón en Victoria, y luego visitar a River en el Monumental (donde no le gana desde 2010). Y Patronato tiene tres puntos más de promedio y depende de sí mismo. No obstante, llegar a esta instancia y con estas posibilidades era casi imposible luego de aquel 4-4 contra Banfield, con la partida del Flaco y su plantel en "terapia intensiva". Ahora, los jugadores están motivados con lograr la hazaña y en un momento superlativo. Esto cambió con el nuevo DT, que debió  acomodar en poco tiempo muchas cosas.

De atrás para adelante 

Con Echeverría, empezó atajando Gastón GGuruceaga, refuerzo del verano. El uruguayo duró apenas dos partidos, debido a actuaciones poco convincentes, y en su lugar retomó Gonzalo MarinelliPipo ratificó al ex River en el arco, confiando en sus capacidades, y no decepcionó. Poco a poco, se está convirtiendo en un referente y lo será si Tigre consigue su meta.

Asimismo, salieron del equipo titular dos jugadores que venían teniendo protagonismo: en la zaga central, Ignacio Canuto salió para dejarle su lugar a Gerardo Alcoba, quien forma la dupla central con Néstor Moiraghi. Este último es el 'cacique' del fondo, la voz de mando. Si bien Tigre sigue padeciendo goles en casi todos los partidos, el nivel mejoró sustancialmente. Asimismo, en la banda izquierda, dejó su lugar Diego Sosa para que juegue Lucas Rodríguez, mucho más firme en la marca; mientras que en lateral derecho continúa el capitán ​​​​​​Martín Galmarini.

El 5 que siempre debe estar 

El Matador cuenta con uno de los volantes más goleadores del fútbol argentino, que es Lucas Menossi. Hace dos temporadas que es titular y determinante, aunque el nivel general del equipo también recayó sobre él e incluso salió de la alineación titular. Con Gorosito siempre juega y responde, con quite, despliegue y goles (Unión y Talleres; lleva 5 en el torneo). Su ladero es Sebastián Prediger, cuya experiencia es necesaria para estos momentos de tanta presión. Por otro lado, empezó a sumar rodaje Agustín Cardozo, que este año retornó de su breve paso por Croacia y no había tenido acción con el Flaco.

El enganche es Ardilla

A veces es tentador poner en cancha a dos talentosos y creativos, con la fantasía de que se complementen y generen fútbol y dejen a los delanteros cara a cara. Sin embargo, a veces no es posible y hay que elegir. Pipo se inclinó por una de las figuras del campeonato y a quien ya dirigió en San Lorenzo, Walter Montillo, dejando en el banco a un peso pesado como Diego Morales (que siempre entra en los segundos tiempos). La decisión no pudo ser mejor: la Ardilla es fútbol en su máxima expresión. En la Superliga es el máximo asistido, con nueve pases gol entregados, además de cuatro goles convertidos. Todo esto, sumado al enorme compromiso del enganche y el idilio que generó con la gente (sobre todo en redes sociales). Con este cambio de entrenador, el '14' encontró su mejor versión.

Pesadilla para todos

La gran figura del último triunfo fue sin dudas Lucas Janson. Tras su experiencia en la MLS, el delantero empezó siendo titular y sigue en la misma sintonía, con destellos del gran jugador que supo ser en 2016. No solo aporta goles (lleva cuatro solo en 2019), sino también asistencias (dos el pasado fin de semana en Córdoba) y cambio de ritmo. Con más madurez, está demostrado sus dotes.

El gran goleador 

Federico González ya venía siendo el artillero casi exclusivo del equipo. Curiosamente, casi siempre sus goles eran para empatar o descontar (excepto ante Belgrano), por lo que su aporte era insuficiente y su puesto estaba amenazado por Hugo Silveira, que a comienzo de año, entrando desde el banco, marcaba goles. No obstante, Fede siguió en el puesto y con Gorosito, sus gritos son para ganar, como ante Rosario Central, Patronato y Vélez. Acumula 11 tantos en la Superliga, siendo el tercer máximo goleador del certamen. Ya le anotó a Independiente, San Lorenzo y Boca; esperan Racing y River. El '9' está afilado y además, forma una gran sociedad con Montillo. La nueva dupla de la era Gorosito.

Por último, vale aclarar que Carlos Luna sigue siendo opción desde los relevos, aunque el Chino demostró que puede ser una garantía en los momentos que más se lo necesita (como ante Unión), mientras que volvió a escena Diego Vera, colgado durante el ciclo Echeverría. 

 

 

 

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