Una nueva final, siete años después 
Postal del Matador ante más de 70.000 almas en el Morumbí, la noche del escándalo (Foto: Conmebol).

Esta semana, los hinchas, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de Tigre están viviendo días soñados. La expectativa por la finalísima ante Boca Juniors es muchísima, y habrá una multitud que se movilizará hasta Córdoba para colmar el Mario Alberto Kempes de azul francia y rojo bermellón.

El Matador siente que es el momento de sacarse la espina y lograr su primera estrella. Ya en el plano de campeonatos de Primera División, en tres ocasiones terminó subcampeón, pero hablando de finales, el único antecedente tiene lugar en un certamen internacional: la inolvidable Copa Sudamericana 2012.

Justamente también dirigía Néstor Gorosito, quien por entonces heredaba un buen plantel del Vasco Arruabarrena, que no había conseguido buenos resultados en la segunda mitad de 2012. Pipo armó un equipo copero y preparado para los mano a mano: había clasificado a esa Sudamericana luego del 2° puesto en el Clausura 2012, y para llegar a la final, Tigre dejó en el camino a Argentinos Juniors, Deportivo Quito (Ecuador), Cerro Porteño (Paraguay) y Millonarios (Colombia). La gran virtud era la localía en el Coliseo, para lograr la ventaja que no se conseguía fuera de casa. Aunque en la semi, el Matador superó a Millonarios gracias al gol de visitante de Mariano Echeverría.

Del otro lado llegaba Sao Paulo, tres veces campeón de la Copa Libertadores y del mundo, que desde 2005 que no ganaba un título internacional. Llegó a la definición tras superar a Universidad Católica de Chile en semifinal.

Las finales

El hecho de llegar a una final de un torneo organizado por Conmebol era un hito para la historia del Matador. Sin embargo, el ente organizador del fútbol sudamericano prohibió que el partido de ida se juegue en el José Dellagiovanna debido a que, para las finales, los estadios debían tener capacidad para 40.000 espectadores mínimo. Por lo tanto, Tigre debió mudar su localía al estadio Alberto Armando. La Bombonera.

Una multitud acompañó al equipo en La Boca para la primera final, el miércoles 5 de diciembre de 2012. En un partido más áspero que bien jugado (y sin contar la regla del gol de visitante, ya que se trataba de una final), no se sacaron ventajas e igualaron 0-0. Fueron expulsados Alejandro Donatti y Luis Fabiano. Gorosito perdía a un pilar para la defensa en la revancha en Brasil.

Tigre formó así: Damián Albil; Norberto Paparatto, Alejandro Donatti, Mariano Echeverría, Lucas Orban; Martín Galmarini, Cristian Ferreira, Gastón Díaz, Ramiro Leone; Rubén Botta y Ezequiel Maggiolo.

El 12/12/2012 se disputó la revancha. En el estadio Morumbí de San Pablo, unas 72.000 personas le dieron marco a una final que nunca pudo llegar a 90 minutos. Pipo solo dispuso de un cambio para este encuentro, Erik Godoy por el suspendido Donatti. 

El cuadro paulista, en el primer tiempo, se puso en ventaja, por 2-0: goles de Lucas Moura (actual figura del Tottenham finalista de la Champions League) y Osvaldo. Parecía una diferencia bastante importante como para revertir la historia. Sin embargo, esos 45 minutos finales nunca se disputaron.

En el entretiempo, los jugadores y cuerpo técnico sufrieron un ataque en el vestuario perpetrado por la policía brasileña. Por ello, Tigre se negó a salir a jugar el segundo tiempo. A pesar de la evidencia física y fílmica, después de una larga demora, el árbitro chileno Enrique Osses dio por finalizado el partido, otorgándole el título a Sao Paulo, todo avalado por la Conmebol.

Recién este año, al Club se le entregaron las medallas de subcampeón de aquel certamen, que fue inolvidable y que merecía otro final por lo hecho a lo largo del mismo. 

 

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