Los pibes del club 
Menossi y Janson, orgullo del semillero matador (Foto: TNT Sports).

Un jugador de fútbol siempre suela con ser campeón en el club que lo vio nacer, dónde empezó a dar sus primeros pasos como profesional, en el cual siente un sentido de pertenencia que difícilmente sienta en otro lado. Este no era un partido más para Lucas Menossi ni Lucas Janson. No solo porque estaban en la antesala de la final de sus vidas, sino porque muy probablemente haya sido su último partido en el club de Víctoria, aguardando una oferta del exterior para que se mantenga el resto del plantel para la B Nacional y el Operativo Retorno.

Ni el volante ni el delantero pudieron saborear las mieles del ascenso 2007 ni las grandes campañas hasta 2012. A ambos los tocaba debutar en un momento complicado, donde la vara ya no estaba en llegar torneos de Primera División ni clasificar a certámenes internacionales, sino a engrosar el promedio y salvarse del descenso.

Menossi es uno de los proyectos que mejor han resultado en la máxima categoría. Volante mixto de buen pie, llegada al área rival, marca y pegada prodigiosa, muchas veces capitán del primer equipo y heredero de la 5 de Diego Castaño. Debutó en 2012 y tuvo continuidad con todos los entrenadores. En estos 7 años en el Plantel Profesional, Luquitas lleva 128 partidos jugados y 11 goles convertidos. En 2017 se le abrió el arco y desde entonces fue siempre una opción para el ataque, con remate de media distancia (hizo goles de tiro libre) y habitué al área rival. En la Copa Superliga abrió el marcador ante Atlético Tucumán y muy posiblemente sea vendido al fútbol árabe.

Otro fruto del semillero es Lucas Janson. El delantero, que empezó también su carrera en 2012, estuvo siempre en Victoria salvó un semestre de 2018 (a préstamo en Toronto FC). Tuvo su primera explosión en 2016, de la mano de Pedro Troglio, y luego su nivel decayó. Regresó para este 2019 un poco cuestionado. Sin embargo, Pesadilla cambió murmullos por aplausos. Formó una dupla formidable con Fede González y anotó 8 goles solo en 2019, y en la Copa Superliga marcó el primer gol del equipo, ante Colón, y el último, el penal ante Boca para coronar el título. Agarró la pelota que más quemaba e infló la red de Andrada para ganar su primer título como futbolista, al igual que Menossi.

Ambos surgieron de la cantera. Ambos tienen un gran sentido de pertenencia y gratitud con el Club. Les tocó pasar malos momentos, sufrieron el descenso y posiblemente hayan jugado en Córdoba su último partido con la casa azul francia y rojo bermellón. Se viene la B Nacional, el club necesita dinero para armar un plantel para regresar rápido a Primera y los dos son candidatos a emigrar. Se irán con la.medslla de campeón.

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