La séptima en busca de la quinta
Maidana, Ponzio y Gallardo levantando el trofeo máximo de la historia en Madrid (Foto: River Plate Oficial).

No falta nada. El Millonario se encuentra en tierras peruanas en espera del sábado, en lo que será una nueva cita con la historia, una nueva final del certamen más importante de América: esta vez, ante un gran Flamengo comandado por Jorge Jesús, donde buscará la segunda copa de la historia del Mengão, tras solo haber ganado la del año 1981 con un tal Zico a la cabeza.

River, por su parte, jugará la séptima final en su historia, la tercera en cuatro años, y la primera vez que se da de forma consecutiva. Entonces, antes de la llegada del Muñeco, el club había disputado solo cuatro finales en 54 años. Eso significa Gallardo en River. Por este motivo, repasaremos las finales que disputó hasta ahora el Millonario.

LAS FINALES DEL MILLONARIO

 

AÑO

RIVAL

RESULTADO

1966

Club Peñarol (URUGUAY)

IDA: 2-0 (PEÑ)

VUELTA: 3-2 (RIV)

DESEMPATE: 4-2 (PEÑ)

1976

Cruzeiro SC (BRASIL)

IDA: 4-1 (CRU)

VUELTA: 2-1 (RIV)

DESEMPATE:3-2 (CRU)

1986

América de Cali (COLOMBIA)

IDA: 2-1 (RIV)

VUELTA: 1-0 (RIV)

GLOBAL: 3-1 (RIV)

1996

América de Cali (COLOMBIA)

IDA: 1-0  (AME)

VUELTA: 2-0 (RIV)

GLOBAL: 2-1 (RIV)

2015

Tigres (MÉXICO)

IDA: 0-0

VUELTA: 3-0 (RIV)

GLOBAL: 3-0 (RIV)

2018

Boca Juniors (ARGENTINA)

IDA: 2-2

VUELTA: 3-1 (RIV)

GLOBAL: 5-3 (RIV)

 

Muchas historias. Desde lo que pasó en las dos primeras finales (1966 y 1976) en Chile -cuando no se tomaba en cuenta el global sino que era un sistema por puntos (dos partidos, si quedaban igualados se iba a un tercero)-, primero con Peñarol donde en el partido de desempate el Millonario se fue al descanso con un dos a cero a favor y en segundo tiempo sumado al alargue cayó -ganándose el apodo de Gallina-, y diez años más tarde con Cruzeiro en la llamada “Guerra de Chile” donde se le escapó sobre la hora por un gol de tiro libre que generó una gresca total.

1986. Con el nuevo sistema, y nuevamente una década más tarde, se cruzó con América de Cali, y la tercera sería la vencida: salió vencedor en la ida disputada en Colombia y alzó la copa en el Monumental tras ese tanto de Juan Gilberto Funes, con un Norberto Alonso que se tomaría revancha luego de lo sucedido ante Cruzeiro y con un equipo comandado por Hector Veira que ganaría todo.

1996. Para la cuarta final se repetiría el mismo patrón: diez años después, y América de Cali en frente. ¿El resultado? El mismo, River campeón, por segunda vez en su historia. Esta vez con Ramón Díaz en el banco y con un Enzo Francescoli como estandarte.

Norberto Alonso con la primera, Enzo Francescoli con la segunda.
Norberto Alonso con la primera, Enzo Francescoli con la segunda.

 

2015. Luego de la segunda obtención, tuvo que esperar diecinueve años para volver a jugar el último partido de la competición. Un tal Marcelo Gallardo llegó en 2014, consiguió una Copa Sudamericana y al año siguiente metió al Millonario en una nueva final de Copa Libertadores, esta vez ante Tigres. En la ida sacó un empate sin goles, mientras que en la vuelta, un 5 de agosto, el Monumental fue un infierno. Todo lo que le pasó a River a principios de la década quedó atrás, y ese día, en ese infierno que fue, los hinchas millonarios volvieron a tocar el cielo con las manos, consiguiendo la tercera copa de la historia. Lucas Alario, un Fernando Cavenaghi que se coronaba y anunciaba su ida del club tras retornar para llevar a River a lo más alto, Carlos Sanchez, Marcelo Barovero, algunos nombres de ese gran equipo.

Diecinueve años después. En el medio tocó fondo, pero River resurgió y nuevamente tocó el cielo ese día, ese 5 de agosto de 2015.
Diecinueve años después. En el medio tocó fondo, pero River resurgió y ese día, ese 5 de agosto de 2015, enterró todo lo malo por lo que pasó.

2018. Tal vez llegamos al año más importante de la historia Millonaria. En marzo, una final ganada a su clásico rival, una final local. En diciembre, nuevamente se verían las caras. Fue una final muy manchada, y muy polémica: pero fue un River vs. Boca, y nunca va a dejar de serlo.

En la ida, disputada en la Bombonera, los de Marcelo Gallardo (pero con Matias Biscay en el banco por suspensión del Muñeco tres años antes) no la pasarían bien, pero se repondrían ante la adversidad. Fue empate 2-2, estando dos veces abajo en el marcador.

Omitimos el bochornoso episodio ocurrido ese sábado 24 de noviembre, en la final que no fue en el Monumental, para ir a Madrid un 9 de diciembre: tras nuevamente empezar perdiendo e irse al descanso un gol abajo, River honró la historia, jugó un buen fútbol y con goles de Lucas Pratto, Juan Fernando Quintero y Gonzalo Martínez, se escribía una nueva página dorada. El máximo logro. River campeón de América ante su clásico, ante su máximo rival.

La cuarta. La final ganada contra el máximo rival en tierras españolas.
La cuarta. La final ganada al máximo rival en tierras españolas.

Un año después. Este sábado, y contra uno de los mejores equipos del continente, todo lo relatado va a quedar atrás, y Marcelo Gallardo lo sabe más que nadie; porque si hay algo que al actual entrenador, al más grande de la historia riverplatense -según muchos- no le cabe es el conformismo. Siempre hay que ir por más.

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