A seis años de un campeonato muy esperado
El capitán Cavenaghi y todo River celebrando el torneo 35 (Foto: Clarín).

Los peores años de la historia del Millonario ya habían quedado atrás. Con la vuelta de Ramón Díaz al banco de suplentes, tras un 2013 intermitente, llegaría el anhelado y glorioso 2014 para poner fin al calvario y la sequía que sufría River, que no celebraba un título desde el año 2008. Con el sello de Ramón y de un equipo que no brillaba pero que era sólido y luchador, llegaba el 18 de mayo de 2014 para, al fin, volver a saborear las mieles de un campeonato. 

El Torneo Final, que marcaba el regreso de Fernando Cavenaghi, iba a empezar con una trabajada pero merecida victoria en el Monumental ante Gimnasia de La Plata, competidor luego por el título, con un golazo de Leonardo Ponzio (quien no sería tenido en cuenta durante gran parte del semestre).

Llegaron fechas de incertidumbre, con un empate y dos derrotas más (ante Godoy Cruz de local y Colón, de visita). El Pelado no encontraba al equipo, hasta la fecha 5, con la gran victoria en casa ante San Lorenzo (quien iba a ganar la Copa Libertadores) con el tanto de Teo Gutiérrez, una de las figuras del torneo. Más tarde, llegaría un buen triunfo ante Lanús, con tantos de Cavenaghi Daniel Villalva, el Keko, cuyo aporte desde los relevos fue muy importante. 

River iba sumando protagonismo con el correr del certamen, con una defensa ya armada y un mediocampo lúcido. No obstante, recién en la fecha 10 iba a ponerse el traje de candidato al enfrentarse al Boca de Carlos Bianchi en La Bombonera, lugar donde no ganaba desde 2004. Esa noche, el elenco de Ramón, sin su gente, iba a sonar más fuerte y ganaría 2-1 en lo que iba a ser el último Superclásico de Bianchi y Juan Román Riquelme. El Millonario ganaba 1-0 con un golazo de Manuel Lanzini, quien ya había convertido ante este rival el año anterior. Sin embargo, Riquelme empataba para el local y parecía que, un año más, se escapaba el triunfo. No obstante, lo mejor llegaba cerca del final: córner para River, centro de Lanzini y cabezazo a la red de Ramiro Funes Mori, quien jugó por la suspensión de Leonel Vangioni, y el defensor le daba la victoria a La Banda, cortaba la sequía de una década y se lograba un triunfo que se hizo esperar y clave en lo anímico para seguir con aspiraciones al campeonato.

Luego llegó el triunfo ante Newell's y una derrota muy polémica ante Belgrano, con un gol que no fue. Así llegaba el Millo a la fecha 13, en la visita al estadio Único de La Plata para enfrentarse a Estudiantes, otro de los candidatos. Ramón no pudo contar con Marcelo Barovero, su arquero titular, por lesión, así que tuvo su chance Leandro Chichizola, cuestionado por algunos errores años atrás, futuro héroe. De hecho, en este partido, rescató un punto en la igualdad sin goles al atajarle un penal a Guido Carrillo. 

El grito de gol de Mercado (Foto: La Nación).

Pasaban las fechas (y éxitos como el 1-0 ante el Vélez de Lucas Pratto y Mauro Zárate), Gimnasia se ubicaba como líder y dependía de sí mismo. En la jornada 17, River debía ganar o ganar en el clásico ante Racing para seguir con chances. Con mucha presión y en casa, el Millonario terminaría ganando el partido más emocionante de todo el torneo. Se imponía por 3-1 con un doblete de Cavenaghi (quien no convertía desde la fecha 9) y Carlos Carbonero (otro que se destacó y mucho en el título). Pero La Academia descontaba y al último minuto, por una mano de Ariel Rojas, penal para Racing. El título dependía de un milagro si Racing empataba. Pero ahí estaba Chichizola, gigante contra Sebastián Saja, conteniendo ese zurdazo y salvando los tres puntos, de oro. 

En la fecha 18, el Lobo perdía ante Quilmes (que así se salvó del descenso) y River tenía la chance única de treparse a la punta en soledad. Y así fue: venció al Argentinos Juniors de Leonardo Pisculichi (quien a mitad de año se mudaría a Núñez) por 2-0 en La Paternal. River, líder. 

Y así llegó la jornada final, la 19, en un Monumental vestido de fiesta, donde bastaba un triunfo para ser campeón, ante un rival que ya había cumplido su objetivo. La fecha señalada para poner fin al sufrimiento que significó el descenso, los malos años, las malas campañas. Y terminó de la mejor manera posible, con una goleada para el recuerdo: Gabriel Mercado, Fernando Cavenaghi (por dos), un golazo para los libros de Cristian Ledesma, y Teo Gutiérrez pusieron el sello para el 5-0 final y el título número 35 para River, a la vitrina. Un título de los muchos que tiene el club, pero este tuvo un sabor especial debido al contexto, con el recuerdo fresco del 2011. 

La campaña se coronó con 37 puntos, fruto de 11 triunfos, cuatro empates y cuatro derrotas. Cavenaghi, con ocho tantos, fue el goleador. Los colombianos Eder Álvarez Balanta, Carlos Carbonero y Teo Gutiérrez, titulares y clave, fueron al Mundial 2014. Barovero, Mercado, Jonatan Maidana y Vangioni, una defensa que traería muchas más alegrías. Iba a ser el retiro del Lobo Ledesma mostrando su mejor versión, y la vidriera para que Lanzini, que le había tocado los peores momentos, saliera a relucir todo su nivel y emigrar al exterior. Un equipo que luchó y se llevó el premio mayor. Sobre todo Ramón, partícipe de ciclos dorados, ganaba su sexto torneo local y finalizaría con la Copa Campeonato, ganada una semana después contra San Lorenzo, para despedirse con nueve títulos y toda la gratitud riverplatense.

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