La historia de nunca acabar 
Alan Cantero fue la pizca dulce dentro del trago amargo que viene siendo el rendimiento del equipo bodeguero. Foto: Prensa Godoy Cruz.

El humo negro que se veía detrás de la platea este (la descubierta, enfrente de las cabinas de TV), antes del inicio del partido, era un presagio de lo que sería la tarde para el Tomba. El equipo de Martínez llegaba golpeado. El entrenador parece estar jugando sus últimas cartas, y los resultados no lo acompañan. La confianza está cada vez más abajo, en un recipiente que, da la sensación, no tiene fondo.  

Godoy Cruz salió a la cancha con un clásico 4-4-2, que mutaba, se convertía, para mal, en cualquier otra cosa, pero se verá más adelante. Por su parte, Newell’s estaba más ordenado y equilibrado, con el triangulo de los mediocampistas y los extremos del 4-3-3 que se plantaron en el Malvinas.

Al comenzar, la idea del Expreso era esperar, “ordenado", en mitad de cancha, pero nunca pudo hacerse fuerte en ese sector. Los tres del medio de la Lepra dominaban el encuentro a su placer. Cuando el Tomba podía recuperar la pelota, los jugadores bodegueros no tenían opciones de pase y Newell’s recuperaba rápido la posesión. Agustín Álvarez daba un poco de aire por la derecha, pero ninguna jugada prosperó.

En fase defensiva, los de Kudelka intentaban presionar arriba, lo que profundizaba lo dicho. Con los centrales del Tomba abiertos, para dejar lugar para alguno del medio (Elías o Abrego), cuando uno de estos tomaba el balón y levantaba la cabeza, todas las camisetas eran blancas. En esa faceta, y en el desarrollo en general, el equipo estaba partido. Las distancias largas y piezas (jugadores) desconectadas entre sí hacían todo más difícil. 

La más clara de los mendocinos en los primeros cuarenta y cinco minutos llegó de la única manera que podía llegar, una jugada rápida. De un tiro de esquina en contra, el despeje quedó en los pies de Martín Ojeda, que se fue mano a mano con Macagno, pero se le nubló y el arquero desvió el intento de gambeta del ex Huracán.

Unos minutos después, en el primer cuarto de hora, los de Martínez intentaron presionar más cerca del arco rival. Abrego con Fernández, "cinco" rojinegro, junto a los delanteros que tomaban a los centrales presionaban la salida para que Ojeda, por izquierda, y Tesuri, por derecha, cerraran las opciones de pase. Sin embargo, volvieron a tropezar con la misma piedra.

A los 23 minutos, con un Godoy Cruz en bloque alto, Newell’s salteó la presión y quedó con campo para aprovechar. La zona oscura, vacía, del medio bodeguero volvió a aparecer. Y pasó lo que tenía que pasar. Palacios sacó jugo del desbalance tombino, envió la pelota para Alexis Rodríguez, quien dejó el balón servido a su primo Maxi para que anote el uno a cero.

Si antes el medio leproso dominaba a placer, ahora le agregaba el gusto de toda la cancha. "Ñuls" tenía la posesión de la pelota y siempre encontraba a un hombre libre. Los jugadores bodegueros solo veían los números negros de la camiseta. Otra transición rapida similar a la del gol, terminó  con el cierre de Goñi para estirar un poco más lo inevitable, pero sólo unos segundos. Porque de ese córner (otro mal de Godoy Cruz, la pelota parada), llegó el segundo. Tras el lanzamiento de Bittolo, entre Julián Fernández y Badaloni enviaron el centro al fondo de la red de Ramírez, que nada hizo. Minutos más de media hora de juego y el partido estaba casi liquidado.

El tiempo restante de la primera parte fue una especie del famoso “loco" o reducido. La pelota iba de un lado al otro, siempre en los pies de jugadores rosarinos. Mucha movilidad en determinados sectores, permanentes apoyos a quien tiene la pelota, para generar mayor cantidad de posibles receptores con ventaja respecto al rival, es la analogía perfecta de lo que es el rondo para los españoles.  Para la segunda mitad, Martínez quiso patear el tablero: Cantero y Bullaude por Badaloni y Abrego, pero nada cambió.

Para colmo, los segundos cuarenta y cinco minutos comenzaron con una expulsión. Evitable, además. Leonel González se fue de la cancha por doble amarilla. Sin embargo, Pablo Pérez equilibró las cosas y se ganó la segunda amarilla dos minutos después. Aun así, el dominador siguió siendo el mismo. 

Godoy Cruz insinuó en los primeros minutos. El partido se hizo de ida y vuelta, la pelota pasaba rápido por el mediocampo, y el Tomba tuvo sus chances. Especialmente con Cantero. El sanjuanino quiso mostrar desparpajo en el pobre rendimiento del equipo, pero se topó con las manos de Macagno.

Y, dentro de ese palo y palo, la moneda cayó del lado del visitante. Un mano a mano que Ramírez le tapó a Palacios y un remate de Alexis Rodriguez que quedó en manos del arquero bodeguero anticiparon lo que ocurriría  a los 17 minutos. Un pase filtrado a las espaldas de Pérez, improvisado central por la expulsión del ex San Lorenzo y el ingreso de Ian Escobar, quedó en los pies de Alexis Rodríguez, que puso el 3-0. “¿Lo digo o no lo digo?", relataría Walter Nelson. Y sí, partido "recontra liquidado".

A partir de allí, pasó poco y nada. Gianluca Ferrari, quien reemplazó a Álvarez en el lateral derecho, tuvo un remate de afuera del área, que Macagno sacó de manera espectacular. Sin embargo, los minutos pasarían con la historia cantada. Godoy Cruz no levanta cabeza, y agranda a cualquiera que lo enfrente. Las buenas intenciones que se avizoraban en los primeros partidos de Martínez en el banco de suplentes se diluyeron con el pasar de las semanas. Hoy, salió todo al revés: equipo largo, inconexo, partido, sin ideas para generar ocasiones de gol y que sufre cuando lo atacan, siempre en inferioridad numérica.  

El ambiente se puso espeso, a pesar de que los partidos se viven sin público. Los brazos en jarra de Martínez (¿seguirá?), las cabezas gachas de suplentes y dirigentes en la platea, dejaban a la luz lo que se veía dentro del campo de juego. Los hinchas buscan respuestas y no las encuentran, quieren volver a ver a su Godoy Cruz peleando cosas importantes, como se acostumbraron estos últimos años. La versión 2019/2020 (y contando), sigue lejos de esos tiempos. 

 

Síntesis del partido

Godoy Cruz (0): Roberto Ramírez; Agustín Álvarez, Gonzalo Goñi, Leonel González, Damián Pérez; Martín Ojeda, Jalil Elías, Gonzalo Abrego, Renzo Tesuri; Tomás Badaloni, Santiago García. DT: Diego Martínez.

Newell's (3): Ramiro Macagno; Facundo Nadalín, Fabricio Fontanini, Santiago Gentiletti, Mariano Bittolo; Jerónimo Cacciabue, Julián Fernández, Pablo Pérez; Enzo Cabrera, Maximiliano Rodríguez, Sebastián Palacios. DT: Frank Darío Kudelka.

Goles: en el primer tiempo; 23', Maximiliano Rodríguez (N). 34', Tomás Badaloni en contra (N). En el segundo tiempo, 16', Alexis Rodríguez (N)

Cambios: en el segundo tiempo; al comenzar, Ezequiel Bullaude por Abrego y Alan Cantero por Badaloni (GC). 7', Ian Escobar por Ojeda (GC). 17', Aníbal Moreno por Alexis Rodríguez (N). 19', Gianluca Ferrari por Álvarez (GC). 35', Enzo Cabrera por Palacios y Mauro Formica por Maximiliano Rodríguez (N). 40', Juan Sforza por Fernández (N).

Incidencias: en el primer tiempo; 27', amarilla para Fernández (N). 38', amarilla para Badaloni (GC). 42' amarilla para Pablo Pérez (N). 45+3, amarilla para González (GC). En el entretiempo, amarilla para Elías (GC). En el segundo tiempo; 2', segunda amarilla y expulsión para González (GC). 3', segunda amarilla y expulsión para Pérez (N). 36', amarilla para Ferrari (GC). 39', amarilla para Cacciabue (N). 44', amarilla para Damián Pérez (GC). 

Árbitro: Patricio Loustau.

Estadio: Malvinas Argentinas, Mendoza.

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