Guzmán: “Yo
estuve dos años sin pensar en la selección porque pensaba que ya estaba"

El ex arquero de la Selección Argentina, Nahuel Guzmán afirmó en un reportaje con el diario La Nación: “Yo estuve dos años sin pensar en la selección porque pensaba que ya estaba. Y puse la cabeza en Tigres. Pensaba que venía un recambio generacional más abrupto, pero si me pongo a ver… Marche (Marchesín), que está atajado en un nivel increíble, tiene uno o dos años menos que yo; Franco tiene mi edad; Andrada es un poquito más chico; Emiliano (Martínez) sí, es un poco más joven, y después hay varios chicos que viene haciendo un gran trabajo. A mí me gusta mucho Jeremías Ledesma; me gusta Herrera, que volvió a Talleres, y Musso. Creo que tienen un poquitín de ventaja los que tienen la oportunidad de jugar en Europa y competir en Champions. Como Marche, pero parece que hay que tener amigos en la prensa para que hablen de algunos”.

Además agregó: “La mayoría son arqueros que tiene casi mi edad. Y Willy (Caballero), que fue a un Mundial con 36/37 años, me enseñó –sin decírmelo- a no bajar los brazos nunca. Y pelear por esos sueños. Entonces, hoy, tal vez yo no ofrezca ese roce de jugar en la Premier o en la Champions, pero la final del Mundial de Clubes contra el Bayern fue una linda prueba para demostrarme si estaba preparado para esa clase de partidos. Y me di cuenta que sí, que estoy preparado. Entonces, no me voy a bajar de una competencia sana. No hubo un corte generacional en el arco de la selección, entonces, a lo mejor, todavía tengo chances. ¿Qué tengo que hacer? Rendir en mi club y ser auténtico. Si estoy en un buen nivel, pero mi estilo y lo que necesita la selección no coinciden, mala suerte. Pero siempre siendo auténtico. Yo alguna vez sentí que para ir a la selección tenía que adaptar ciertas cosas y dejaba un poquito de lado mi autenticidad. Si me toca estar, que sea sin negociar nada. Que sea por como soy y por cómo atajo en Tigres”.

Luego, el ex guardameta de Newell’s, aseguró sobre la anécdota con el ex entrenador del seleccionado albiceleste, Jorge Sampaoli: “Yo rechacé la convocatoria”. Después describió: “Yo estaba Rosario y circulaban mil listas. Un domingo, a las 5/6 de la tarde me llama Jorge y me avisa de la lista definitiva en la que no estoy. La explicación fue que yo no estaba en el nivel que ellos esperaban, por eso había dejado de estar en la consideración. Yo, entre mi calentura, le dije si pasa cualquier eventualidad no me llames, no cuentes conmigo. Porque si me acabás de decir que no estoy para la selección, ¿por qué hoy no y mañana sí voy a estar? Ni me llames”Jorge me tranquilizó y terminamos de hablar”.

Más tarde, continuó: “Un par de días después, estaba en la plaza con un amigo, el Cabezón Bernardello, y me llama Jorge. “Atendelo pelotudo”, me decía él. Y yo no lo atendí, pero me quede pensando por qué me buscaría. Yo estaba ajeno a las redes, a todo. Vamos a la casa del Cabezón, prendemos la tele y estaba la lesión de Chiquito. Las opciones eran Andrada o Marchesín, decían. Ahí me dije: ‘Fui un pelotudo, me hizo caso’. Bernardello me insistió y lo llamé a Jorge, avisándole que estaría para hablar en 20 minutos porque estaba yendo para mi casa”.

Por último comentó: “En realidad, esos 20 minutos los usé para hablar con Chiquito, para saber si lo de la lesión era así y quería saber qué pensaba de esta situación. Él me dijo que ya le habían dicho que iba a estar afuera y que yo le diera para adelante. Entonces hablé con Willy, un tipo maravilloso, y me dijo: Patón, si hay alguien que tiene que estar acá sos vos, así que dejá de dar vueltas y no dudes más’. Él me dio el empujón necesario. Y ahí hice el click. Entonces mi mensaje a Jorge fue que iba, pero a competir, no iba a pasarla bien y a comer asados con el grupo. Iba a pelear por el arco, a intentar atajar en el Mundial. Le pedí disculpas por mis reacciones y le subrayé que estaba para atajar. Que yo no me comía ese cuento de que no venía en el nivel que ellos necesitaban. ‘¿Cuándo podés venir?’, me dijo. ‘Mañana’, le dije. A la mañana siguiente me llevó un amigo al predio. Cambié el bocho, yo no quería ir a pasear a Rusia. Ahora, si hubiese estado Chiquito, si el lesionado era otro muchacho, no sé si hubiese aceptado. Chiquito era el uno, el que iba a atajar, o el que yo pensaba que iba a atajar”.

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