Victoria de Racing en el clásico de Avellaneda
El grito de Copetti y media Avellaneda en el gol que selló el triunfo académico.

Por la séptima jornada de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol, La Academia pisó firme de visitante, derrotó a su clásico rival, y logró un triunfo importantísimo tanto en lo anímico, como en lo fáctico: está puntero y no conoce la derrota aún.

Estaba la mesa servida en una noche donde el clima ayudó a que el espectáculo sea aún mayor. Racing viajó a visitar a su rival de toda la vida, entró a un estadio eufórico y con hambre de victoria, independientemente de la actualidad. A pesar de ser una frase Cliché, es cierta, los clásicos son esos partidos que ambos equipos quieren ganar, donde los antecedentes y el "cómo llegan" pasa a un segundo plano.

Lo que nadie podrá negar es que el arranque del partido estuvo a la altura de las expectativas. Apenas 3´ pasados del pitazo del árbitro Patricio Loustau, La Academia, de la mano de Gabriel Hauche, concretó el 0-1. Esta jugada resumiría lo que fue el planteo táctico de ambos equipos en lo que restó de la primera parte: hiperactividad, desconcierto y desincronización en Independiente, y mensura e inteligencia en Racing.

Dos hombres del Rojo, en la desesperación por recuperar la pelota, fueron a marcar a Copetti que liberó todo el carril derecho por el que Chancalay corrió, definió, y luego de que la pelota dio en el palo El Demonio no perdonó. Arriba La Academia en el Clásico.

El Rojo, alentado por el contexto de estadio lleno y la euforia de su público, salió a apretar bien arriba a su rival. Esto por supuesto que tiene sus ventajas, pero siempre y cuando la presión sea pareja y coordinada, algo que, al menos en los primeros 45´ no se notó para nada. Ahora bien, cuando le tocaba atacar al local eran notables las inconexiones, pero la falta de voluntad, por otro lado, es algo que tampoco los hinchas le podrán reclamar. Independiente fue al frente a buscar el partido, en exceso quizás, y La Academia aprovechó los espacios a la perfección.

La banda de Tomás Chancalay, es decir, la zona izquierda del ataque de Racing y la derecha de la defensa de Independiente, fue donde el visitante tuvo el partido constantemente. El equipo de Gago desactivó la presió del local con pelotazos hacia "Chanca" y, si estaba fino de cara al arco rival, podría haber aumentado la diferencia en el primer tiempo. 

La Academia supo leer el partido de inicio a fin en la primera mitad. Cuando se veía comprometido salteó líneas y buscó los espacios por las bandas. No se arriesgó de más en la salida, y cuando lo hizo fue ejecutado perfectamente por sus centrales y el triangulo entre Alcaraz, Moreno y Miranda.

De esta manera se cerró el telón de la primera mitad, con un Racing inteligente, y superior si analizamos globalmente los 45´. Pequeño detalle a tener en cuenta: tan solo convirtió un tanto, dejó vivo al rival, y esto Independiente se lo haría pagar caro más adelante. 

El festejo de Hauche en el primer tanto de la noche
El festejo de Hauche en el primer tanto de la noche

Al arrancar la segunda parte, a priori, la intención de Racing fue copiar el trabajo realizado anteriormente, pero el DT rival, Eduardo Domínguez, se dio cuenta a tiempo que estaba planteando tácticamente mal el partido, e ingresaron "Saltita" González y Alan Soñora en la mitad de la cancha.

El Rojo comenzó a tener mejor funcionamiento y empezó a ganarle el mediocampo a La Academia con conexiones entre Romero y los dos ingresados. El local verdaderamente llevó a que Racing se pare varios metros atrás respecto al primer tiempo. Esto tendría consecuencias.

A los 10´ del complemento Gónzalez encaró en la mitad de la cancha, se acercó casi a la medialuna del área rival y remato violentamente un balón que tuvo destino de red. Nada que hacer para El "Chila" Gómez. El Libertadores de América era una fiesta, la gente llena de euforia tenía claro que el momento de ganarlo había llegado. 

 

 

Racing parecía encerrado, sin respuestas, atontado por el radical cambio en el juego de Independiente. Sumado a esto, Gago reemplazó a Alcaráz y Chancalay por Mauricio Martínez y Matías Rojas. La Dinámica académica afuera del campo de juego. Esto se notó y mucho. Copetti y Hauche quedaban demasiado lejos de sus compañeros, el equipo no encontraba soluciones. Los ingresantes tan solo ralentizaron las pocas incursiones ofensivas del visitante, no las aumentaron.

La producción de Independiente se enriqueció enormemente con Soñora y González, y además Lucas Romero también levantó su nivel. Le ganaban todos los duelos a los mediocampistas celestes y blancos. Benegas tuvo a los 21´ un remate en el paló que casi pone al local en ventaja.

Teniendo en cuenta todo este contexto estamos dejando afuera un detalle no menos importante: esto es fútbol. Hay muchas situaciones que no tienen explicación o que no siguen la lógica que el encuentro venía desarrollando. Así fue esta vez. A los 40´ de la segunda parte Piovi realizó un centro con destino a la cabeza de Mura, que asistió a Enzo Copetti, y el ex Rafaela silenció, por segunda vez en tres partidos, a media Avellaneda. Locura total en el banco de Racing, que se estaba por llevar 3 puntos en el momento menos pensado. 

 

 

De esta manera terminó el partido. Triunfazo del Racing de Gago que acumula 3 victorias seguidas y 8 partidos sin conocer la derrota. Sumado a esto, es el único invicto en esta Copa de la Liga Profesional.  

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