Con las manos vacías

Boca Juniors sufrió un duro golpe tras perder por goleada ante San Lorenzo en la final por la Supercopa Argentina. A pesar del cambio táctico, los resultados siguen sin aparecer.

Con las manos vacías
El equipo de Arruabarrena no dejó una buena imagen ante San Lorenzo| Foto: TyC Sports

No pasa nada. Nada de nada. Otra vez el bicampeón argentino volvió a caer. Ésta vez fue en la final por la Supercopa Argentina ante San Lorenzo de forma aplastante. Una goleada que dejó una de las peores imágenes en el equipo de Rodolfo Arruabarrena en este 2016.

El Vasco volvió a ofrecer el mismo esquema táctico que en el último superclásico en Mendoza, aunque con algunos nombres modificados. Ante el Ciclón, Fernando Tobio, Daniel Díaz y Juan Manuel Insaurralde cumplieron la función de centrales, comenzando de forma cómoda, repartiendo la pelota aunque con una simple y única falla: todo concluía en pelotazos en busca de algun compañero. Gino Peruzzi y Jonathan Silva más adelantados por los costados se encontraron asfixiados, sin espacios para poder manejar las riendas en los laterales debido al retroceso del rival.

En el mediocampo Xeneize, Andrés Cubas, Marcelo Meli y Pablo Pérez se encargaron del juego, pero faltó aceleración, ritmo, asociación. Como resultado de éstas ausencias, el equipo se encontró dividido en algunos minutos. Por otro lado, en la delantera el tándem Andrés Chávez-Carlos Tévez se vio incómodo nuevamente, así como lo ha declarado el Apache días atrás. En la primera parte, Boca nunca pudo sentirse cómodo a la hora del juego. En varias ocasiones, el Cata Díaz fue algo similar a un organizador y asistidor revoleando pelotazos hacia el área rival para que alguno de los dos delanteros saque algo de la galera. A pesar de todo, uno de ellos pudo haberse convertido en gol tras la equívoca definición de Carlos Tévez.

Sumado a todo esto, Fernando Belluschi abrió el marcador antes de finalizar la primera parte y el equipo de La Ribera debía modificar algo si quería el triunfo. Tras el primer golpe de San Lorenzo, dos caras nuevas ingresaron desde el túnel para acomodar ideas en el segundo tiempo: Fernando Gago y Daniel Osvaldo. Apenas comenzó el complemento, DaniStone tuvo una ocasión de cabeza y una gran habilitación a Meli, pero todo quedó en la nada como todo lo realizado en los noventa minutos.

El equipo vestido de azul y oro se veía más atrevido, con más llegada, mejorando algunas falencias en el comienzo, en busca del empate. A pesar de todo, el equipo de Pablo Guede hizo un simple movimiento para lastimar al rival, ajustar las líneas y esperar para contagolpear. Si el equipo del Vasco venía con bajas defensas, los dos goles de Pablo Barrientos dejaron groggy al Xeneize y el knock out lo dio Nicolás Blandi marcando el 4-0, con esos dos duros golpes ya no había más nada que hacer. En el medio de todos éstos goles, lo táctico quedó para el recuerdo. Insaurralde pasó a jugar en la ofensiva debido al estado físico que lo había desgastado, el Cata Diaz cumpliendo funciones de lateral por momentos, de stopper por otros, en fín el equipo nunca pudo encontrar el camino.

Finalmente, es otro duro golpe para Boca, que hace varios partidos no gana un partido ni convierte goles. Una enorme caída que impidió el camino a la Copa Sudamericana y la gran chance de despegar de una vez por todas. Simplemente queda esperar si pronto aparecerá un gol, si surgirá nuevamente el equipo bicampeón, y si se mostrará la victoria, que necesita cuanto antes.