Las pesadillas de River en la historia de los Superclásicos

Paulo Valentim y Martín Palermo son los máximos artilleros de Boca en los enfrentamientos ante el Millonario. Un repaso de los tantos históricos que marcaron una época de gloria en la vida del Xeneize.

Las pesadillas de River en la historia de los Superclásicos
Paulo Valentim y su sana costumbre de anotarle goles a River. Foto: Yahoo

En la historia de los Superclásicos hubieron goles de todo tipo. Algunos fueron más importantes que otros y sirvieron para construir grandes hazañas deportivas, como el tanto que le marcó Rubén Suñé a River en 1976, que luego derivó en la consagración del Torneo Nacional de ese año. Pero también estuvieron los encargados de llenar de alegrías a los hinchas xeneizes en cada partido que disputaban ante el clásico rival, como los máximos artilleros de Boca en los Superclásicos.

Paulo Valentim fue el máximo verdugo que tuvo el Millonario en competiciones oficiales. El brasileño llegó a Boca en 1960 como parte del "fúbol espectáculo" que querían imponer en Argentina y sometió las redes del clásico rival en diez ocasiones. El potente delantero vulneró al gran Amadeo Carrizo desde el primer encuentro, en el cual marcó dos goles y falló un penal en la victoria por 3-1 ante River. Desde allí en adelante, el idilio con la hinchada xeneize creció con cada grito de gol que daba el brasileño.

Entre tantos goles que le marcó al conjunto Millonario, los que más se destacan son los que le convirtió en dos partidos que hicieron crecer aún más su figura. En 1961, Boca derrotó nuevamente a River por 3 a 1 y el autor de los tres tantos xeneizes fue Valentim, la pesadilla del rival. Pero como si eso no bastara, en el '62 fue el autor del gol que luego derivaría en el Campeonato de ese año. Boca había ganado 1-0 con un gol del oriundo de Río de Janeiro, en el mismo día que Antonio Roma le atajó el histórico penal a Delem.

Pero si hablamos de goleadores xeneizes en la historia de los Superclásicos, no se puede dejar de lado a Martín Palermo. El Titán le convirtió un total de 18 goles a River, contando partidos oficiales y amistosos. Una verdadera bestia goleadora.

La racha de Palermo ante el Millonario comenzó un 25 de octubre de 1997, el día que marcaba la despedida de un tal Diego Armando Maradona. Aquel encuentro finalizó con victoria por 2 a 1 para el conjunto azul y oro. El Titán fue el autor del gol del triunfo, algo que repitió en el último Superclásico que disputó, en el 2011.

El máximo artillero de toda la historia de Boca marcó goles de todo tipo: de cabeza, de chilena, con la zurda, con la derecha, desde mitad de cancha y hasta con los ligamentos rotos. Pero una de las noches que marcó su vida de película fue el encuentro de vuelta por la Copa Libertadores del 2000. El Xeneize había perdido 2-1 en la ida y estaba ganando 2 a 0 en la Bombonera. Luego de una larga recuperación por una rotura en los ligamentos de la rodilla, Carlos Bianchi mandó al Titán a la cancha en el segundo tiempo. Y para decorar la noche fue el autor del tercer gol de Boca, que cerraría una mágica noche de las tantas que tuvo en toda su carrera.

Otros jugadores que le marcaron varias veces a River fueron Hugo Curioni y Osvaldo Potente (7 goles), Diego Latorre, Alfredo Rojas y Francisco Varallo (6 tantos), Diego Maradona y Severino Varela (ambos con 5). Todos ellos formaron parte alegre en la inmensa historia xeneize y los hinchas ahora están espectantes, esperando a que aparezca el nuevo Valentim, o Palermo, que se convierta en la peor pesadilla del clásico rival.