Un flaco alto, rubio, Loco

Cuando Boca compró al centrodelantero lungo de Estudiantes, un equipo que había tenido un breve paso por la B Nacional, no se imaginaban lo que acababan de conseguir. Un 9 que marcó un antes y un después en la historia del club de la Ribera y del fútbol argentino.

Un flaco alto, rubio, Loco
Un cabezazo como dicen los manuales, para entrar en el corazón de la Doce. Fuente: El Gráfico

Tres millones y medio de dólares. Por el pedido explícito de Diego Armando Maradona, esa fue la cifra que Mauricio Macri desembolsó para traer un delantero. Ya estaba Caniggia, Latorre había vuelto, y ni hablar de la presencia del campeón del mundo en 1986, pero justamente el 10 fue quien destacó la necesidad de un goleador más. Así fue como llegó Martín Palermo a Boca.

Con el diario del lunes, demás está decir que es una de las mejores compras realizadas en el fútbol argentino, pero la historia parecía que iba a tomar un rumbo muy distinto cuando comenzó su ciclo de azul y oro. 452 minutos tardó en llegar su primer gol. En un clásico ante Independiente en La Bombonera, abrió el marcador al minuto del partido que terminaría 2-1, un 30 de septiembre de 1997. Pero, casi un mes después, comenzaría a escribir su historia grande en el club. En su primer Superclásico, estamparía con un gran cabezazo el 2-1 para dar vuelta un partido que parecía muy complicado. Con el nacimiento de un nuevo amor entre hinchada y jugador, Maradona se despidió del fútbol, dejando su puesto de ídolo en buenas manos. En su primer temporada, la 97/98, marcó 20 goles en 32 partidos, incluyendo otro más al clásico rival.

Sin embargo, los buenos torneos del goleador no serían tan buenos para el club, hasta la llegada de Carlos Bianchi. El Virrey rompió la sequía de 6 años sin títulos del xeneize y el Loco obtuvo su primer título de Primera División, marcando un record vigente de 20 goles en 19 partidos. Repetiría el campeonato en el semestre siguiente, esta vez con 12 tantos en 16 partidos y otro gol en un Superclásico. Cuando to parecía encaminado para un tricampeonato en el Clausura de 1999, su lesión en los ligamentos cruzados le costó 6 meses de carrera. Pero el regreso valdría la pena.

En los cuartos de final de la Copa Libertadores, el rival vestía blanco con una franja roja en diagonal. Américo Rubén Gallego se burlaba del posible regreso del Titán. Grave error, porque en la goleada que sufriría su equipo y que le valdría la eliminación, el máximo goleador de la historia de Boca tendría 13 minutos de juego, y con la mala suerte para el Tolo de que hasta le hiz un gol. La emoción invadió el estadio, las lágrimas de Palermo fueron las de todos los hinchas.

El título en la Copa solo sería el puente para el momento definitorio en su carrera. El partido con el Real Madrid. Sus dos goles dieron la vuelta al mundo. Dos definiciones perfectas para ponerse 2-0 en seis minutos. Su último partido fue 20 días después por el torneo local, pero la Copa Intercontinental fue su despedida del club, que no podía retener al jugador que le hizó dos al Campeón de Europa.

92 goles en 124 partidos. 5 títulos, tres locales y dos internacionales. Imposible para los hinchas no esperar ansiosos su regreso, que sería antes de lo esperado.