El amor después del amor al 10

Las idas y vueltas de Riquelme en Boca hicieron que haya un gran número de "herederos" de su camiseta y su rol. En el vigésimo aniversario de su debut, un repaso por aquellos que llegaron para ocupar su hueco, algunos con más éxito que otros

El amor después del amor al 10
Cristian Chávez, uno de los enganches de la cantera que mejor soportó el peso de reemplazar a Román. Fuente: Olé

Reemplazar a un crack no es fácil, pero todos los clubes en algún momento lo tienen que hacer. El Real Madrid compró a Julio Baptista para ocupar el puesto de Ronaldo y el Barcelona reemplazó a Diego Maradona con el ignóto Steve Archibald, pero también con Lionel Messi hizo que todos se olviden de Ronaldinho. Hay todo tipo de resultados, y en Boca no es distinto.

Obviamente, ocupar el puesto de Juan Román Riquelme no es fácil, pero hay muchos que no soportaron la presión. Leandro Paredes y Marcelo Cañete son ejemplos de juveniles que no pudieron adaptarse, en una época en la que el ídolo seguía en el club, aunque a su vez no se encontraba identidad futbolística ni regularidad, y recién consiguieron un mejor nivel cuando se fueron del país.

Leandro Gracián y Guillermo Marino llegaron al club para usar la 10, tras excelentes rendimientos en Vélez y Newell's respectivamente, pero con la azul y oro les costó adaptarse a la sombra del enganche tricampeón de América. Vale recordar la anécdota del ex volante leproso, que tuvo su mejor partido en el club en un empate 2-2 contra Argentinos Jrs. en un encuentro en el que usó los botines del ex jugador del Villarreal y, quizás gracias a eso, anotó los dos goles del Xeneize.

Pero también hay casos de buenos rendimientos. Federico Insúa es probablemente el de mejor actuación como volante ofensivo en la década pasada en Boca, después de Román claro está. El Pocho hizo 12 goles en 43 partidos, y obtuvo el Apertura 2005, el Clausura 2006, la Sudamericana 2005 y la Recopa Sudamericana 2005. Su segunda etapa no fue tan positiva, pero eso fue en una época en la que era utilizado más como volante por izquierda. Similar fue la situación de Cristian Chávez, mejor conocido como el Pochi, que desde el 2008 y hasta 2012 se convirtió en el primer cambio cada vez que Riquelme tenía que salir. Solo jugó 51 partidos completos de 191, pero tuvo intervenciones claves, como el gol a San Lorenzo en el triangular de 2008 que terminó siendo crucial para el título. También supo rendir de manera sobresaliente en el campeonato de 2011, cuando Boca fue campeón invicto, en el lapso de la lesión que sufrió el Torero en la planta del pie, racha en la que dio gol asistencias y metió un gol. Luego, por su buen rendimiento y el regreso del 10 fue corrido a la banda, alternando entre izquierda y derecha, pero nunca se pudo afianzar allí.

El caso más reciente, y el último por la salida definitiva de Riquelme es Nicolás Lodeiro. El uruguayo alternó grandes rendimientos y partidos en los que se desencontraba con sus compañeros, sobre todo cuando no jugaba puramente de enganche. Se entendió bien con Jonathan Calleri y el poco tiempo que compartió con Carlos Tevez los remarcó como un posible tridente para hacer historia, pero las ventas los separaron poco a poco y el ahora jugador de Seattle Sounders se fue sin pena ni gloria.

Si bien ya no van a haber reemplazantes explícitos por su retiro, la 10 siempre va a llevar el peso de los trofeos que levantó cuando la usaba Román. Toda la historia, la representación, el simbolismo de un jugador y un número, y todo comenzó hace 20 años, con un chico que entró a jugar con el dorsal número 8 en la espalda.