Bossio: El cabezazo que quedó en la historia.

Se cumplieron 20 años del cabezazo que revolucionó el fútbol argentino.

Bossio: El cabezazo que quedó en la historia.
Diario Clarín

Hace exactamente 2 décadas, Carlos Bossio convertía el primer gol de jugada de un arquero en toda la era profesional en nuestro país, y quedaría en la historia del fútbol argentino para siempre.

Corría el año 1996 y Estudiantes se enfrentaba a Racing en Avellaneda por la fecha 9 del Torneo Clausura. Los dirigidos en aquel entonces por Daniel el profe Córdoba llegaban punteros a ese partido, peleando el campeonato con Lanús,y no querían perder puntos en su visita al Cilindro. Pero luego de un primer tiempo parejo que terminó 0 a 0, a los 15´ de la segunda mitad el local se ponía en ventaja por medio de Juan Ramón Fleita, y todo se volvía cuesta arriba para el Pincha, que encima jugaba los últimos minutos con un hombre menos debido a la expulsión de Casini.

Estudiantes iba para adelante con la necesidad de revertir el resultado pero no tenía éxito, y los minutos pasaban. Tampoco la academia supo aprovechar la ventaja numérica y los espacios que se le generaban atrás. De esta manera, el marcador se mantuvo igual hasta el final del encuentro. El partido se moría cuando el árbitro Hugo Cordero sancionó un tiro libre desde el sector izquierdo para el conjunto visitante, y en ese momento, todos los que estuvieron presentes esa noche en la cancha vieron como Chiquito Bossio atravesaba corriendo todo el campo de juego para dirigirse al área rival. El remate dió en un jugador de Racing, se fue al córner, y el arquero se mantuvo en el área con la esperanza de poder desviar la pelota a la red.

Rápidamente, Marcelo Couceiro se hizo cargo del tiro de esquina y mandó el balón "a la olla", donde se encontraban Martín Palermo, Juan Manuel Azconzabal y Edgardo Prátola, entre otros. Pero mezclado entre sus compañeros, Carlos Bossio saltó más que todos y con una aparición heroíca concretó la igualdad mediante un frentazo letal que puso la pelota junto al palo izquierdo del arco defendido por Nacho González, para el delirio de los más de 8 mil hinchas que habían copado la tribuna visitante.

Nadie lo podía creer, ni siquiera él, que sin saber como festejarlo se arrodilló en medio del área mientras sus compañeros se amontonaban encima suyo. El partido terminaría con el mismo resultado, y Chiquito se iría en andas llevado por sus compañeros en medio de la ovación de todos los hinchas de Estudiantes, que se rompían las manos para aplaudirlo esa noche. 

Ese cabezazo marcaría un antes y un después en el fútbol argentino, como en la vida de Bossio. Años más tarde, el arquero confesaría "Me llamaban de todos lados. Y después, en la semana, hasta fui a lo de Mirtha Legrand, no lo podía creer. Tuve muchos momentos que no voy a olvidar, pero ese gol fue diferente. Toma más importancia porque la gente se acuerda de mí por el gol a Racing. Todos los días me cruzo con alguien que me lo hace recordar".

Varios son los arqueros que en nuestro fútbol hicieron eso que están destinados a evitar: José Luis Chilavert, Ignacio González (arquero de la academia en el partido recordado), Christian Lucchetti, Sebastián Saja, entre otros. De tiro libre, o de penal. Pero sólo uno lo logró de cabeza, y es historia.