Hace 14 años, Godoy Cruz mandó al descenso a la Lepra

El 9 de abril del 2002, Godoy Cruz venció a Independiente Rivadavia y lo dejó sin chances para mantener la categoría. De esa forma, la Lepra descendió al Argentino A y los hinchas del Tomba lo recuerdan.

Hace 14 años, Godoy Cruz mandó al descenso a la Lepra
Bandera en el partido de Godoy Cruz Vs. San Lorenzo | Foto: Agustina Cruciani (VAVEL.com)

En el partido de Godoy Cruz frente a San Lorenzo se leyó en una bandera negra: "NUNCA TE OLVIDES - 09/04/02 AL DESCENSO". Resulta que un 9 de abril del 2002, el Tomba mandó al descenso a Independiente Rivadavia, y los hinchas se encargan año tras año de recordárselos. 

Un día como hoy, pero hace 14 años, se enfrentaban en el Malvinas Argentinas Godoy Cruz, ya salvado de todo, e Independiente Rivadavia a quien sólo una victoria le permitía mantener la categoría. 

​ La Lepra era superior en el juego pero nunca pudo asentarlo en el marcador. El Tomba, por su parte, encontró la victoria a minutos del final del primer tiempo en Alejandro Abaurre, nombre que resalta en el historial entre ambos equipos, junto al de David 'Fideo' Fernández -quien patentó los botines rojos el 18 de mayo de 2008, en la victoria por 1 a 0- y, más cerca en el tiempo, Juanfi Garro -autor del único gol que le dio la victoria a Godoy Cruz sobre la Lepra en la final del Torneo Vendimia-. 

Los del Parque tuvieron la oportunidad de igualar el resultado casi al instante, pero Adrián Czornomaz falló desde el punto penal. El complemento fue cuesta arriba para ellos, y Godoy Cruz disfrutaba el paso de cada minuto. 1-0 marcaba el tablero cuando el árbitro dio por finalizado el encuentro (iban 42 minutos del segundo tiempo cuando se suspendió por falta de garantías) y por consecuencia, Independiente Rivadavia descendió al Argentino A. 

El ingenio de los hinchas del Expreso se supera a sí mismo cada año. Afiches y vídeos toman protagonismo en las redes sociales para asegurarse mantener vivo el recuerdo que a algunos les duele, pero que muchos disfrutan. Todo esto contextualizado en ese folclore sano que caracteriza al deporte más popular del mundo, lejos de toda violencia que se pueda ejercer sólo por defender colores diferentes.