Mancha imborrable

Repasando el historial entre Godoy Cruz y su par sanjuanino, recordamos el encuentro que marcó de por vida al hincha del "Expreso".

Mancha imborrable
Hinchas del fútbol rezan para que los hechos vividos no se repitan nunca más.│Foto: Todo Noticias

28 de abril de 2012. Fecha para el olvido pero que a causa de los hechos quedará marcada para siempre en la memoria del hincha. ¿Por qué razón? Porque se disputó una nueva edición del clásico cuyano en territorio Verdinegro y concluyó de la peor manera posible.

El mencionado encuentro no fue un clásico más; gracias al papelón efectuado, fue el último que se vivió con la asistencia de ambas parcialidades.

De entrada, la situación comenzaba a enturbiarse. Cruzando la frontera con la vecina provincia, cientos de hinchas que viajaban a alentar al “Expreso” fueron demorados sin razón alguna por la policía de San Juan, motivo que causó irritación en la parcialidad mendocina que no recibía ningún tipo de explicación. Aguardaron horas hasta que finalmente los liberaron, retraso que les costó arribar al estadio sobre el inicio del segundo periodo.

El “Tomba” fue derrotado por su par sanjuanino en 90’ para el olvido; pero una vez finalizado el encuentro, comenzó una guerra campal producto de indignación.
Los hinchas locales salieron decididos a emboscar a la parcialidad mendocina, pero al no encontrarla, apedrearon al micro que trasportaba a la delegación de Godoy Cruz. En ese preciso momento apareció la Policía Federal (los efectivos policiales de la provincia brillaron por su ausencia) y se desató la catástrofe. Comenzaron a disparar balas de goma y a reprimir con gases lacrimógenos a la hinchada visitante.

Omar Ortubia: “Fue una zona liberada”.

Los incidentes dejaron un total de 68 detenidos y 4 heridos con politraumatismos y heridas de balazos de goma. El más grave fue un chico de 17 años que perdió uno de sus ojos. Debido a la gravedad de los hechos, el gobernador exigió explicaciones al gobierno sanjuanino que se llamó al silencio. Por gestión del entrenador de Facundo Sava (en ese entonces director técnico de San Martín) y Jorge Miadosqui presidente del club, el encuentro no se disputó en el Estadio del Bicentenario como estaba estipulado, ya que el clásico anterior había sido suspendido debido a incidentes generados por la hinchada local tras arrojar piedras al campo de juego.