Análisis: lo pasó por encima

El 'Globo' fue muy superior a Temperley en todas las líneas. Sufrió de más por dos errores de Marcos Díaz, pero supo reponerse al golpe: redobló esfuerzos y se quedó con los tres puntos.

Análisis: lo pasó por encima
Di Lorenzo parece rendirse ante Montenegro. Foto: Huracán Oficial.
Huracán
4 2
Temperley
Huracán: Díaz; Araujo, Risso, Mancinelli, Balbi; Bogado, Fritzler; Espinoza, Montenegro, M.González; Ábila.
Temperley: Crivelli; Chimino, Boggino, Bojanich, Sapetti; Ríos, M.Sánchez, Di Lorenzo, Brandán; Cólzera; Ramírez.
ÁRBITRO: Nicolás Lamolina
INCIDENCIAS: Estadio: Tomás Adolfo Ducó

Hay algunas cosas para reprocharle a este plantel de Huracán, pero nunca se puede discutir su falta de esfuerzo. Al Globo de Domínguez le sobran ganas, y saca energía, vaya a saber uno de dónde, en los peores momentos.

En Parque Patricios se vivía una alegre tarde dominguera. La temperatura dentro del campo de juego estaba equilibrada: al frío del clima, lo contrastaba el calor de las tribunas.

De entrada, Temperley se refugió en su campo e hizo un ritual para volver a poner en disputa la pelota cada vez que se cortaba el juego: el punto le servía. Los gasoleros repitieron una jugada durante todo el encuentro: el pelotazo a Rubén Ramírez no fue una alternativa, sino la forma para atacar. Mientras que el Globo dominaba pelota y territorio, pero sin la fineza necesaria en los últimos metros.

Casi sin proponérselo, la visita abrió el marcador. Y, poco tiempo después, duplicó el resultado. Los dos goles llegaron casi de la misma manera: foul innecesario de la defensa quemera, centro de Ariel Cólzera, error de Marcos Díaz y definición de Gonzalo Ríos.

En el primero, Federico Mancinelli le hizo falta a Tito Ramírez, cuando éste cubría la pelota. En el segundo, Carlos Araujo hizo lo mismo, con el delantero rival de espaldas al arco y volviendo para su propio campo. En el tanto que abrió el partido, Cólzera envió un centro al punto del penal, Díaz dudó y quedó a mitad de camino, facilitándole la definición a Ríos. Lo mismo ocurrió en el otro tanto, aunque esta vez el ídolo quemero se quedó abajo del arco y Ríos se la llevó por delante en el segundo palo.

El extraño encuentro mostraba un Huracán que iba, pero erraba en la definición ante un Temperley que, sin pasar la mitad de la cancha, se encontraba con una ventaja de dos goles. Para colmo, Ramón Ábila estaba impreciso y malogró dos jugadas en donde no suele fallar. Poco después, Cristian Espinoza reventó el travesaño de un zurdazo y parecía que la noche estaba escrita. Pero no.

Mariano González rompió el arco de Federico Crivelli con un potente derechazo y desató el delirio quemero. El aliento del público fue clave: el Ducó se convirtió en una caldera, Ábila empató y Cólzera se fue expulsado en una apurada decisión de Francisco Lamolina. En diez minutos, el Globo pasó de estar dos goles abajo, a igualarlo y contar con un jugador más. ¿Injusto? Sí, que a esa altura no estuviera ganando el partido.

Luciano Balbi tuvo su mejor partido en su faceta ofensiva; Matías Fritzler cortó todo lo que le pasó cerca; Mauro Bogado hizo todo a la perfección; Gonzaléz también; Espinoza volvió a ser Espinoza y Daniel Montenegro fue el nexo perfecto entre la gente y el equipo. Nada se le podría reprochar a un equipo que lastimaba por izquierda, por derecha y por el centro; sólo los errores de Díaz y que Wanchope Ábila no estaba del todo fino pese a haber marcado, a esa altura, sólo un gol.

Si el partido se presentaba con un Huracán dominador en el inicio, contra 10 jugadores eso se acentuó. Al segundo tiempo le sobraron 40 minutos, porque a los 5' el Globo ya había liquidado el pleito. Con Bogado como estandarte y habilitador, Ábila aprovechó para rematar su hat-trick.

Desde allí fue un monólogo, pese a que los de Eduardo Domínguez bajaron el pie del acelerador. Teniendo en cuenta la gran seguidilla de partidos que está transitando, se acomodó y descansó con la pelota. No hace falta analizarlo, porque sólo fue una continuidad de la primera etapa; aunque con la victoria en el bolsillo de los de Parque Patricios.

A este Huracán de los milagros, hay que tocarle el orgullo para que aparezca. Pero cuando lo hace, demuestra que está para pelearle a cualquiera. Hoy, es un potencial puntero del campeonato. Es justo: sus jugadores están en un gran nivel  y son protagonistas de todos los encuentros que les toca disputar.